URDA, TOLEDO.– En medio de un escenario de profunda consternación colectiva, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se desplazó de urgencia al Puesto de Mando Avanzado habilitado en el municipio de Urda (Toledo), lugar donde colisionaron un tren de alta velocidad (AVE) de Renfe y un convoy de la empresa privada Iryo. La devastadora tragedia, que hasta el momento arroja un saldo oficial de 68 víctimas mortales y más de 70 heridos, ha sacudido los cimientos del sistema de transporte ferroviario de España.
Ante los medios de comunicación y las autoridades locales, Sánchez fue categórico respecto a las líneas de investigación que ya ejecutan la Guardia Civil y la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios. «Vamos a llegar hasta el final, y si ha habido negligencias se sabrá, y si ha habido fallos en el sistema de seguridad se responderá con total contundencia», advirtió el mandatario, visiblemente afectado, tras solidarizarse de manera prioritaria con los familiares de los fallecidos y los heridos que permanecen recluidos en centros hospitalarios.
Acompañado por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, el jefe del Ejecutivo español anunció formalmente la declaración de tres días de luto oficial en todo el territorio nacional, comprendidos entre el 29 y el 31 de octubre. El presidente de la comunidad autónoma, García-Page, detalló minutos antes que del total de fallecidos confirmados por los cuerpos médicos, 24 corresponden a pasajeros que viajaban en la unidad del AVE de Renfe, mientras que los restantes 44 perecieron en el tren de la operadora Iryo.
La controversia en torno a este siniestro creció tras las declaraciones ofrecidas simultáneamente por el ministro de Transportes, Óscar Puente, quien calificó las circunstancias del hecho de «inverosímiles» e «inexplicables». De acuerdo con los informes técnicos preliminares citados por el ministro, minutos antes del impacto se reportó la caída del histórico sistema de seguridad LZB. Tras esta desconexión, y de forma inexplicable, desde el centro de control de Adif se emitió la orden de reanudar la marcha al tren AVE sin fijar límites de velocidad estrictos, provocando que este terminara embistiendo por detrás al tren Iryo que se encontraba totalmente detenido sobre la misma vía férrea.
Sánchez reconoció de manera pública que «no es asumible para un país como España» experimentar dos catástrofes de esta magnitud en las líneas de alta velocidad durante un mismo año, recordando el doloroso siniestro de Adamuz (Córdoba) ocurrido en enero pasado, el cual dejó 46 muertos. El líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, se sumó al reclamo general de transparencia exigiendo aclarar con urgencia el estado de las infraestructuras de transporte del país. El Gobierno garantizó que se tomarán acciones radicales para reconstruir la confianza ciudadana en el transporte ferroviario nacional.