El dirigente peledeísta, Francisco Javier García, afirmó ante seguidores de su proyecto que enfrentará los obstáculos internos y externos y llamó a dejar atrás las diferencias para concentrarse en las elecciones de 2028. Imagen de fuente externa
Santo Domingo.– El aparente tono de sumisión y disciplina que la cúpula del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) intentó imponer con la cancelación de su consulta interna ha saltado por los aires. El veterano estratega y precandidato presidencial, Francisco Javier García, lanzó un desafiante y enérgico ultimátum dirigido de forma simultánea a sus detractores dentro de la organización morada y a la alta plana del Partido Revolucionario Moderno (PRM), asegurando que ninguna maniobra de recámara detendrá su proyecto político.
Durante una multitudinaria asamblea con las estructuras que respaldan su proyecto, celebrada en un hotel de Santo Domingo, García arremetió de frente contra el sabotaje técnico que se utilizó como biombo para apagar las urnas del próximo 18 de octubre. Sin rodeos, el dirigente atribuyó de forma fáctica la suspensión de la consulta ciudadana a una trama de “diferencias e intereses mezquinos” dentro de la organización, afirmando de forma categórica que sus adversarios internos forzaron el apagón electoral porque estaban plenamente conscientes de que él se alzaría con una victoria aplastante e inapelable en las urnas.
La denuncia de complicidad oculta entre facciones moradas y el Gobierno
Para la redacción de Noticias En Línea RD, el discurso de Francisco Javier García representa una gravísima y demoledora denuncia que desnuda el nivel de descomposición y desconfianza que asfixia al peledeísmo actual. Al afirmar de forma pública que un “sector minoritario” del PLD ha involucrado y buscado complicidad en el PRM para intervenir en las disputas de la candidatura presidencial, García expone la legítima sospecha de que existen sectores de la estrella amarilla que prefieren pactar bajo la mesa con el oficialismo antes que permitir un relevo democrático y soberano en las bases.
“A los del PRM, que por una cuestión obvia no quieren que sea candidato presidencial, que se preparen porque los voy a vencer en las primarias del 2027 y en las elecciones presidenciales del año 2028. No importa los obstáculos en el camino, ganaré con un resultado muy superior al que iba a obtener ahora en octubre”, proclamó eufórico el político luso.
García desarmó la tesis oficial de la Comisión Organizadora (CONAP) sobre la falta de escáneres de la JCE y advirtió que la competencia de largo alcance de 2027 se jugará bajo un calendario legal estricto donde la cúpula no podrá ejercer su tradicional arbitraje selectivo. Intentando proyectar una postura de estadista frente al “sinsentido y la francachela” con la que acusa al PRM de gestionar el Estado, el aspirante cerró con una jugada de ironía política al extender un “perdón general” a quienes operaron el boicot en su contra: “Lo que pasó ya pasó, perdono a todo el mundo”.
Este falso manto de paz cristiana no logra ocultar la realidad de una militancia profundamente frustrada y fragmentada por el dinero tirado a la basura en proselitismo. Con Gonzalo Castillo replegado en su propio descontento y Francisco Javier en pie de guerra, el PLD se encamina hacia su proceso de primarias formal en condiciones de fractura interna total, demostrando que el intento de la Casa Nacional de congelar la carrera presidencial hasta el lejano verano del 2027 solo sirvió para encender una mecha que amenaza con dinamitar las maltrechas estructuras de la oposición de cara al 2028.