San José de Ocoa.– El Palacio Nacional trasladó todo su peso político y operativo al sur profundo para escenificar una masiva rendición de cuentas con un marcado acento reeleccionista y de contención social. El presidente Luis Abinader, flanqueado por la vicepresidenta Raquel Peña, encabezó este domingo el sexagésimo primer Consejo de Ministros —el primero en la historia de esta provincia—, donde el Gobierno central blindó su gestión presentando una histórica inversión pública ejecutada de 6,726 millones de pesos, cifra que representa un agresivo incremento del 94% en comparación con los periodos gubernamentales anteriores.
El ministro de la Presidencia y secretario técnico del Consejo, José Ignacio Paliza, fue el encargado de desglosar el paquete de más de 40 obras viales, sanitarias y eléctricas destinadas a transformar la infraestructura ocoeña. Paliza sacó a relucir un optimista boletín de indicadores sociales, afirmando de forma categórica que gracias a la inyección de estos fondos estatales, San José de Ocoa se ha consagrado como la tercera provincia con menor nivel de pobreza de toda la región Sur, exhibiendo un salto fáctico del 93% en el ingreso nominal de los hogares y un crecimiento del 35% en la capacidad de compra neta de las familias de la demarcación.
El pliego de las megaobras presentadas en el Polideportivo
La sesión de planificación, celebrada a casa llena en el Polideportivo municipal ante la presencia de la gobernadora Oliva Castillo, el alcalde Fernando Castillo y el senador Aneudy Ortiz, sirvió para pasar balance a intervenciones viales críticas que llevaban décadas engavetadas por la burocracia estatal:
Infraestructura Vial y Mitigación: Destacan la culminación y entrega de la emblemática carretera Rancho Arriba–Nizao, el reasfaltado de la carretera El Pinar de Ocoa, la vía Arroyo Palma–Bello Sobrante y la construcción de muros de gaviones para contener las crecidas del río Nizao.
Agua Potable y Salud: La puesta en marcha del Acueducto Múltiple San José de Ocoa–Sabana Larga y la ampliación de la sala de emergencias y remozamiento integral del Hospital Municipal Doctor Guarionex Alcántara.
Servicios y Energía: El informe oficial resalta que 7,600 hogares adicionales fueron interconectados al alumbrado eléctrico (elevando la cobertura del 83% al 94%) y que 12,400 familias rurales dejaron de utilizar leña o carbón para cocinar, conectándose de forma directa con el programa nacional “Fogones por leña” lanzado por el mandatario horas antes.
El espejismo de los porcentajes oficiales frente al aislamiento sureño
Para la redacción de Noticias En Línea RD, el desembarco del gabinete entero en Ocoa constituye una calculada y fastuosa operación de relaciones públicas y propaganda gubernamental. Utilizar el Polideportivo para bombardear a la opinión pública con vistosos gráficos y aumentos porcentuales del 93% en los ingresos resulta un ejercicio de pirotecnia estadística que choca de frente con el histórico aislamiento geográfico y el estrangulamiento productivo que aún padecen los agricultores de Rancho Arriba, quienes siguen lidiando con costosos intermediarios para colocar sus cosechas en los mercados de la capital.
Gobernar a base de promedios nominales es peligroso en un contexto donde el sofocante costo de la vida y la inflación han neutralizado ese cacareado 35% de “poder adquisitivo” familiar. Si bien es fáctico y aplaudible que la provincia registre mejoras en el acceso a inodoros (pasando del 45% al 75%) y en la recogida formal de desechos, celebrar estos avances como un milagro económico en pleno 2026 expone el enorme atraso estructural que arrastraba la zona. Desplazar los Consejos de Ministros al interior del país es una estrategia válida de proximidad ciudadana, pero el Palacio Nacional debe entender que el desarrollo sostenible del Sur no se consolida con inauguraciones simultáneas de funerarias y canchas techadas, sino rompiendo de raíz la dependencia del asistencialismo estatal y garantizando que los miles de millones anunciados en los micrófonos no se queden diluidos en las contratas de clanes corporativos, dejando a los ocoeños con promesas enlatadas mientras el desempleo juvenil sigue empujando a su población a emigrar hacia Santo Domingo.