Combustibles en RD: ¿por qué siguieron caros pese a las bajas del petróleo ante de la crisis en Medio Oriente?
Si el petróleo estuvo barato durante años, ¿por qué los dominicanos siguieron pagando tan caro?
Por José Abreu
Periodista y director de Noticias en Línea RD
Una vez más el Gobierno anuncia que “congelará” los precios de los combustibles mediante subsidios millonarios. Esta semana el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes informó que destinará RD$780.3 millones para evitar aumentos en los carburantes y que, en lo que va de año, los subsidios superan los RD$18 mil millones.
La noticia, presentada como un alivio para la población, plantea sin embargo una pregunta legítima que millones de dominicanos se hacen desde hace años: ¿por qué seguimos pagando combustibles tan caros?
Durante gran parte de los últimos años el mercado petrolero internacional registró períodos prolongados de precios considerablemente más bajos que los observados durante la crisis energética mundial posterior a la pandemia y los conflictos geopolíticos. Sin embargo, en República Dominicana los precios al consumidor permanecieron prácticamente congelados en niveles históricamente elevados.
Mientras en otros países los consumidores percibían reducciones más significativas cuando bajaba el petróleo, en territorio dominicano la reducción rara vez llegaba con la misma velocidad ni con la misma magnitud.
Hoy el Gobierno informa que subsidia cada galón de gasolina premium con RD$13.98, la gasolina regular con RD$33.48, el gasoil regular con RD$48.89 y el gasoil óptimo con RD$52.95. Son cifras impresionantes, pero también obligan a una reflexión más profunda.
Porque el dinero de los subsidios no surge de la nada. Proviene de los recursos públicos, es decir, de los impuestos pagados por los mismos ciudadanos.
La discusión nacional no debería limitarse únicamente a cuánto subsidia el Gobierno cada semana. La verdadera discusión debe centrarse en la transparencia de la estructura de costos, la fórmula de fijación de precios, los impuestos aplicados a los combustibles y los márgenes que terminan pagando los consumidores.
Los dominicanos tienen derecho a saber con absoluta claridad cuánto corresponde al precio internacional del petróleo, cuánto a impuestos, cuánto a transporte, cuánto a distribución y cuánto a otros cargos incorporados en cada galón.
En un país donde el transporte impacta directamente el costo de los alimentos, los servicios y la producción nacional, el precio de los combustibles deja de ser un asunto técnico para convertirse en un tema de interés público y justicia económica.
El ciudadano común no analiza fórmulas complejas ni informes especializados. Lo que percibe es una realidad simple: llenar el tanque sigue siendo una de las cargas más pesadas para el presupuesto familiar.
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Por eso, más allá de los anuncios semanales de subsidios, el país merece una explicación transparente, detallada y permanente sobre por qué los combustibles continúan entre los gastos que más golpean el bolsillo de los dominicanos.
Porque cuando la población siente que paga mucho durante las alzas y recibe poco durante las bajas, la confianza termina convirtiéndose en la principal víctima.
