Tras diez días de angustiosa búsqueda, el cuerpo de “Rosita” fue localizado en avanzado estado de descomposición en una zona boscosa. La Policía detuvo a la esposa de su hijo como la principal sospechosa del crimen.
Azua. – El peor de los desenlaces confirmó las sospechas más oscuras de una familia dominicana. Tras diez días de desesperada búsqueda, la Policía Nacional localizó este sábado el cuerpo sin vida y en avanzado estado de descomposición de la señora Rosa Marte, conocida cariñosamente por sus allegados como “Rosita”. La mujer había sido reportada como desaparecida desde el pasado 9 de julio en el distrito municipal de Barraquito, en Villa Riva, provincia Duarte.
El macabro hallazgo se produjo alrededor de las 2:00 de la tarde en una zona boscosa de la comunidad Las Guanábanas, en la provincia de Azua. El traslado del cuerpo a una distancia tan considerable de su comunidad de origen encendió de inmediato las alarmas sobre la brutalidad y planificación detrás del crimen.
La sombra de la traición familiar
La indignación social escaló rápidamente tras las declaraciones del vocero de la uniformada, Diego Pesqueira, quien confirmó el arresto de Mariely Figuereo Ramírez, de 36 años. La detenida no es una desconocida: es la pareja de uno de los hijos de la víctima, señalada directamente por las autoridades como la presunta autora material e intelectual de este atroz hecho de sangre que consterna a todo el país.
El Departamento de Búsqueda de Personas Desaparecidas, en estricta coordinación con el Ministerio Público, tuvo que desplegar más de 100 diligencias investigativas para armar el rompecabezas de la desaparición. El análisis minucioso de cámaras de videovigilancia y múltiples entrevistas a testigos terminaron acorralando a la nuera de la víctima, desnudando un drama familiar que terminó en tragedia.
La escena del crimen fue procesada por la Policía Científica y los restos de “Rosita” fueron trasladados al Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) para determinar con precisión la causa y la fecha exacta de su muerte. Mientras tanto, el clamor público en Villa Riva exige que caiga todo el peso de la ley sobre la acusada, ante lo que se perfila como una de las traiciones familiares más desgarradoras del año.