Familias acudieron desde tempranas horas a los cementerios del Gran Santo Domingo para limpiar tumbas, colocar flores y elevar plegarias durante el Día de los Fieles Difuntos.
Santo Domingo, RD.– Entre recuerdos, oraciones y expresiones de profundo cariño, miles de dominicanos acudieron este lunes a los cementerios para honrar la memoria de sus familiares fallecidos, en ocasión del Día de los Fieles Difuntos.
Desde tempranas horas, los principales camposantos del Gran Santo Domingo recibieron a hombres, mujeres y adultos mayores que llegaron con flores, velones, pinturas y herramientas para limpiar y acondicionar las sepulturas de sus seres queridos.
La jornada estuvo marcada por la devoción religiosa y el recogimiento familiar. Para muchos visitantes, acudir al cementerio cada 2 de noviembre representa una tradición que trasciende el paso del tiempo y mantiene vivo el vínculo con quienes ya no están.
A diferencia de otras celebraciones latinoamericanas que incluyen expresiones festivas y coloridas, en República Dominicana predomina la visita a los camposantos, el encendido de velas y las plegarias por el descanso eterno de los difuntos.
Recuerdos que permanecen
En el Cementerio Nacional de la avenida Máximo Gómez, Pedro Esteban Moreno explicó que procura visitar las tumbas de sus familiares en fechas especiales, como una forma de mantener presente su memoria.
“Siempre vengo porque es un día sagrado, igual que el Día de los Padres y el Día de las Madres; esos días que son sagrados para uno hay que recordar a los deudos”, expresó.
Moreno relató que entre sus familiares sepultados en distintos cementerios se encuentran sus padres, una cuñada y su suegro, además de un amigo. Recordó que su madre falleció hace 40 años y su padre hace aproximadamente 71 años, pero aseguró que continúa visitando sus tumbas.
Una experiencia similar compartió Marcia López Arias, de 85 años, quien acudió a recordar a sus padres, Josefa Luisa Arias de López y su esposo.
“Yo soy la más chiquita de mi mamá y de mi papá. Mi mamá, Josefa Luisa Arias de López, murió el 3 de junio del 74; yo estaba en Curazao y vine. Mi papá compró este terreno para la familia. Todos los años vengo para el Día de las Madres. Que Dios los tenga en gloria, porque tanto mi mamá como mi papá fueron muy buenos”, manifestó.
Cementerios preparados para recibir a los visitantes
Durante la jornada, el Cementerio Nacional de la avenida Máximo Gómez registró una importante afluencia de visitantes, en medio de un ambiente de organización y limpieza.
La administración del recinto había preparado sus instalaciones para recibir a las familias. Los puestos de flores y velones se encontraban abastecidos, mientras que el templo acogía a numerosos fieles que esperaban participar en la misa conmemorativa.
Una situación similar se observó en los cementerios Cristo Redentor y Cristo Rey, donde los visitantes encontraron caminos internos despejados, áreas limpias y presencia de agentes de la Policía Municipal.
En el cementerio de Cristo Rey, Francisca Reyes valoró las labores de mantenimiento realizadas por el Ayuntamiento del Distrito Nacional.
“No podemos quejarnos de Carolina, en toda su gestión ha puesto todo en su lugar. El cementerio está limpio y pintado siempre. Y aunque no tenemos una capilla, siempre se habilita un lugar para hacer dos misas en los días de los muertos”, expresó.
Limpieza y seguridad en los camposantos

La preparación de los cementerios comenzó semanas antes de la conmemoración, por disposición del Ayuntamiento del Distrito Nacional.
Más de cien trabajadores participaron en jornadas de limpieza, recolección de desechos, poda de maleza y reparación de tramos deteriorados, con el propósito de acondicionar los espacios para recibir a las familias.
Asimismo, las autoridades dispusieron medidas de seguridad y organización en los alrededores de los camposantos, con participación de la Policía Municipal, la Policía Nacional y agentes de tránsito para facilitar la circulación de vehículos y peatones y prevenir incidentes.
Una tradición que también se vive en los hogares
La conmemoración no se limita a los cementerios. En numerosos hogares dominicanos, las familias mantienen la costumbre de encender velas, colocar fotografías de sus seres queridos y elevar oraciones en su memoria
El Día de los Fieles Difuntos tiene su origen en la tradición cristiana y su celebración fue impulsada en el siglo XI por san Odilón de Cluny, quien promovió una jornada de oración por las almas de los fallecidos.
Aunque el 2 de noviembre no figura como día feriado en el calendario laboral dominicano, miles de personas organizan sus actividades para cumplir con la tradición de visitar las sepulturas de sus familiares.
En décadas pasadas, la fecha también se reflejaba en la programación de emisoras de radio y canales de televisión, que modificaban sus contenidos habituales para dar paso a música religiosa y espacios de recogimiento.
En las comunidades del interior del país, la conmemoración conserva expresiones de solidaridad y encuentro entre vecinos, que se reúnen para recordar a sus familiares y participar en actividades religiosas.
Entre flores, velones, lágrimas y plegarias, los dominicanos volvieron a convertir los cementerios en espacios de encuentro con sus recuerdos, reafirmando una tradición familiar y espiritual que permanece viva a través de las generaciones.