Santo Domingo.-En una atmósfera de profunda solemnidad, fe y recogimiento, el Parque Cementerio Puerta del Cielo conmemoró este domingo la tradicional misa en víspera del Día de los Fieles Difuntos. La jornada se convirtió en un emotivo espacio de reencuentro espiritual, donde el recuerdo de quienes ya partieron y el acompañamiento solidario a sus familiares fueron los protagonistas.
Desde las primeras horas de la mañana, el camposanto privado comenzó a recibir a decenas de personas que acudieron a honrar la memoria de sus seres queridos. Los jardines y árboles del lugar sirvieron de escenario para una manifestación de amor imperecedero, visible en las tumbas adornadas con llamativos arreglos florales de distintos colores que aportaban vida y luz a las áreas verdes del entorno.
Una eucaristía marcada por el recogimiento y la tradición
La celebración litúrgica, que inició puntualmente a las 10:30 de la mañana, reunió a una gran cantidad de fieles católicos. Los asistentes, portando flores y oraciones, se unieron en un solo clamor de paz por las almas de los difuntos, transformando el dolor de la ausencia terrenal en una manifestación colectiva de esperanza.
Los coloridos arreglos florales colocados junto a los espacios de sepultura no solo embellecieron el camposanto, sino que simbolizaron la permanencia del recuerdo familiar a través del tiempo. Para muchos de los presentes, este acto anual representa una oportunidad indispensable para mantener vivo el vínculo afectivo y espiritual con sus ancestros.
Monseñor Faustino Burgos insta a replicar el modelo de Jesús
La santa misa estuvo presidida por monseñor Faustino Burgos, Obispo de la diócesis de Baní. Durante su homilía, el prelado compartió un poderoso mensaje enfocado en la transformación espiritual, la obediencia y la trascendencia de la vida cristiana.
Monseñor Burgos alentó firmemente a los presentes a mirar hacia el futuro con fe, invitándolos a tomar a Jesús como el único y verdadero modelo a seguir en su día a día. El obispo enfatizó que replicar la obediencia de Cristo es el primer paso fundamental e indispensable para alcanzar la santidad, recordando que la muerte terrenal no es el fin, sino el inicio de una nueva vida junto al Creador.
La promesa del evangelio según San Juan
El sustento bíblico de este acto solemne estuvo guiado por la lectura del evangelio según San Juan 14:1-6. Este pasaje de las Sagradas Escrituras relata un momento de profundo consuelo para la Iglesia, detallando la promesa de Jesús a sus discípulos antes de su partida:
“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay… voy, pues, a preparar lugar para vosotros”.
Esta lectura reafirmó entre los fieles la promesa de que Jesús ascendió a los cielos con el propósito explícito de preparar una morada eterna para aquellos que siguen sus mandamientos.
La conmemoración en Puerta del Cielo concluyó entre cánticos religiosos y un silencio respetuoso, dejando en los familiares un bálsamo de paz litúrgica y la certeza de que sus seres queridos descansan bajo la promesa de la resurrección.