Redacción – Noticias En Línea RD
Un equipo internacional de científicos y arqueólogos ha desatado una intensa polémica global tras reportar el hallazgo de fragmentos de madera carbonizada a casi 9 metros de profundidad en la formación Durupınar, una famosa estructura con silueta de barco ubicada cerca del monte Ararat, al este de Turquía. El descubrimiento se produjo durante la campaña de excavación y monitoreo subterráneo de 2026, reabriendo uno de los debates históricos y religiosos más fascinientes de la humanidad.
El desglose de la evidencia bajo el suelo
Las operaciones, que contaron con la aprobación oficial del gobierno de Turquía, fueron codirigidas por el profesor Cenker Atila, del Departamento de Arqueología de la Universidad Cumhuriyet de Sivas, en colaboración con el proyecto especializado Noah’s Ark Scans. Durante unos 90 días de riguroso trabajo de campo, los investigadores emplearon tecnología de punta, incluyendo perforaciones profundas de hasta 18 metros y un sofisticado sistema denominado BakhtarRadar.
De acuerdo con Andrew Jones, fundador de Noah’s Ark Scans, los escaneos subterráneos revelaron patrones altamente organizados que asemejan corredores, cámaras internas y una formación geológica distribuida en tres capas distintas, una disposición que coincide curiosamente con las descripciones del texto bíblico del Génesis. El ingeniero Khosrow Bakhtar, encargado de procesar las señales de radar, afirmó de manera contundente al medio británico Daily Mail que lo detectado bajo la superficie no se comporta como una formación geológica sólida o natural, describiéndolo como una estructura organizada de origen extraordinario.
A este intrigante escenario se suma la recuperación física de materiales orgánicos. Los científicos extrajeron trozos de madera quemada y sin quemar desde el interior de la anomalía terrestre. El aspecto chamuscado ha llamado poderosamente la atención de los investigadores de la organización, puesto que las escrituras antiguas apuntan a que el arca debía ser recubierta con brea, una sustancia altamente inflamable que pudo haberse quemado por actividad volcánica o el impacto de un rayo con el paso de los milenios. Además, análisis previos de suelo indicaron que el interior de la formación posee hasta tres veces más materia orgánica que los terrenos adyacentes.
La comunidad científica mantiene la cautela
A pesar del entusiasmo de los buscadores del arca, la comunidad geológica e histórica internacional se mantiene firmemente escéptica. Históricamente, la mayoría de los expertos ha concluido que la formación Durupınar es un fenómeno natural provocado por la erosión, el flujo de lodo y la acumulación de minerales como la limonita, configurando una sinclinal con una forma caprichosa de casco de barco.
Los directores del proyecto han enfatizado que el hallazgo de la madera carbonizada no constituye todavía una prueba definitiva de la existencia de la embarcación de Noé. Las muestras recuperadas ya han sido enviadas a laboratorios especializados en Ankara para ser sometidas a rigurosas pruebas de carbono-14 con el fin de determinar su edad exacta y verificar si corresponden a madera petrificada antigua o a restos ordinarios. Se espera que los resultados definitivos de laboratorio se den a conocer entre finales de 2026 y principios de 2027, momento en que la ciencia dictará su veredicto final sobre este legendario misterio.