Nolan Arenado, derecha, de los Diamondbacks de Arizona, celebra con Tyler Locklear y Lars Nootbaar (21) después de batear un grand slam contra los Rockies de Colorado en la segunda entrada del juego de béisbol de Grandes Ligas, el lunes 10 de agosto de 2026, en Phoenix. (AP Foto/Rick Scuteri)
PHOENIX.— Nolan Arenado tuvo una noche especial frente al equipo donde construyó gran parte de su carrera. El antesalista conectó un grand slam en la primera entrada contra los Rockies de Colorado, su antiguo conjunto, y encabezó la ofensiva con la que los Diamondbacks de Arizona se impusieron 9-0 la noche del lunes.
Arenado aprovechó una recta alta del lanzador Gabriel Hughes y desapareció la pelota por encima de la barda del jardín izquierdo, desatando la ofensiva de Arizona desde temprano. El batazo representó el octavo grand slam de su carrera y el segundo de la presente temporada.
El veterano, ocho veces seleccionado al Juego de Estrellas, disputó sus primeras ocho temporadas en las Grandes Ligas con Colorado, por lo que su cuadrangular tuvo un significado especial ante la organización que lo vio convertirse en una de las principales figuras defensivas y ofensivas de su generación.
Los Diamondbacks no dieron oportunidad de reacción a los Rockies. En el segundo episodio fabricaron otras tres carreras para ampliar la ventaja a 7-0, con un doble productor de Corbin Carroll, un sencillo impulsor de Ketel Marte y una carrera de Geraldo Perdomo que llegó al plato tras un lanzamiento descontrolado.
Arizona continuó controlando el encuentro con una ofensiva que contó también con el aporte del venezolano Gabriel Moreno y Ryan Waldschmidt, quienes conectaron dos imparables cada uno.
Soroka regresa con una actuación sólida
Más allá de la contundente victoria, Arizona recibió otra noticia positiva con el regreso al montículo de Michael Soroka, quien estuvo fuera durante casi dos meses debido a una distensión en el glúteo izquierdo.
El derecho respondió de manera efectiva en su regreso, trabajando 4.1 entradas sin permitir carreras. Soroka toleró tres imparables, concedió tres bases por bolas y ponchó a cuatro bateadores.
El relevo también cumplió con su cometido. Zack Littell, quien hizo su debut con los Diamondbacks después de firmar el mismo lunes tras ser dejado en libertad por los Nacionales de Washington, lanzó las últimas 4.2 entradas. El derecho de 30 años permitió dos hits y otorgó dos boletos.
Con la victoria, los Diamondbacks mejoraron su récord a 64-56 y alcanzaron por primera vez en la temporada una marca de ocho juegos por encima de .500, consolidando una jornada en la que combinaron poder ofensivo, pitcheo efectivo y el protagonismo de una de sus principales figuras.
Para Arenado, además, fue una noche de revancha deportiva: frente al club donde comenzó su trayectoria en las Grandes Ligas, fue precisamente su bate el que abrió el camino para una contundente victoria de Arizona.