SANTO DOMINGO.- Un sombrío panorama expone las profundas carencias del sistema educativo nacional. La Asociación Dominicana de Profesores (ADP) encendió de manera contundente las alarmas al denunciar tres graves factores que amenazan el desarrollo del año escolar República Dominicana: la inseguridad desbordada, la penetración de pandillas y el alarmante aumento de adicciones entre los estudiantes.
Durante su participación en el tradicional Desayuno del Listín Diario, la dirigencia del gremio magisterial, encabezada por su presidente Eduardo Hidalgo, desnudó una realidad de la que pocos se atreven a hablar de forma abierta. Según explicaron, los centros educativos están recibiendo a niños y adolescentes que arrastran graves distorsiones emocionales desde hogares disfuncionales o desatendidos, lo que está detonando un auge preocupante de la violencia en los planteles.
Pandillas y alumnos que llegan alcoholizados a las aulas
La secretaria de Educación de la ADP, Génesis Santos, detalló de forma cruda que los adolescentes recurren a las pandillas escolares buscando la aceptación y la visibilidad que no encuentran en sus núcleos familiares. Sin embargo, uno de los puntos más estremecedores de la denuncia radica en las adicciones. Los docentes revelaron que es cada vez más frecuente que los estudiantes lleguen los lunes a los centros educativos completamente alcoholizados o bajo los efectos de cigarrillos electrónicos y tradicionales.
“Los maestros encuentran a los alumnos asueñados, cansados y con un fuerte olor a bebidas alcohólicas”, alertaron los representantes de la ADP, manifestando que los profesores han tenido que asumir el rol de psicólogos, orientadores y hasta de padres debido al abandono de las familias.
Déficit crítico de seguridad y maestros quemados
Ante este violento escenario, la respuesta estatal se queda extremadamente corta. Las estadísticas que maneja el gremio son contundentes: en la República Dominicana solo existen unos 3,000 policías escolares destinados a vigilar cerca de 9,000 escuelas públicas, un desbalance que deja desprotegidos a la inmensa mayoría de los recintos. El Ministerio de Educación había prometido resolver este déficit antes del inicio del actual ciclo escolar 2025-2026, una promesa que, según los hechos, no se ha materializado en zonas vulnerables.
A la falta de vigilancia se le suma un grave problema de personal y salud laboral. Miles de maestros trabajan sobrecargados bajo el síndrome de burnout (agotamiento extremo), cuidando los recreos y comedores sin derecho a descanso, mientras casi mil docentes que ganaron el concurso de oposición desde 2021 siguen en el “Banco de Elegibles” esperando un nombramiento formal que el Minerd sustituye por contrataciones temporales. Siga la cobertura total de esta crisis en el sistema educativo a través de NoticiasEnlineaRD.