SEÚL.— La industria del entretenimiento de Corea del Sur, que ha conquistado los mercados globales en la última década a través del fenómeno cultural de las series de televisión conocidas como K-dramas, se encuentra en un punto crítico de vulnerabilidad. Diversas entidades, gremios de productores y creadores del sector audiovisual surcoreano han encendido las alarmas al advertir que, detrás de los millonarios números de audiencia y el prestigio internacional, el ecosistema de producción local corre un riesgo real de colapso financiero debido a desequilibrios estructurales en el mercado.
Las principales asociaciones de productoras de Seúl atribuyen esta paradoja a un incremento descontrolado en los costos operativos y de rodaje. La llegada y consolidación de gigantes internacionales del streaming, como Netflix, Disney+ y Apple TV+, desató una feroz competencia por el talento local, disparando los salarios de los actores principales, guionistas de renombre y técnicos especializados. Esta inflación de costos ha dejado fuera del juego a los canales de televisión tradicionales surcoreanos, cuya inversión publicitaria ha caído drásticamente, obligándolos a reducir drásticamente el número de producciones anuales en sus parrillas programáticas.
Otro de los factores determinantes en esta crisis es la pérdida de la propiedad intelectual y los derechos de distribución secundaria. Bajo el modelo de negocio impuesto por las plataformas transnacionales, estas compañías suelen financiar la totalidad de los costos de producción a cambio de quedarse de forma exclusiva con los derechos de autor globales y las ganancias posteriores que generen las obras derivadas. Esto impide que las productoras independientes surcoreanas obtengan ingresos residuales o regalías a largo plazo, limitándolas a operar con márgenes de ganancia mínimos que apenas cubren los costos de inversión inmediata.
La preocupante escasez de liquidez ya se ha cobrado las primeras consecuencias visibles. Durante el último año, decenas de proyectos de K-dramas completamente filmados o en fase de postproducción se han quedado congelados en los almacenes debido a que no encuentran un canal de televisión local o una plataforma dispuesta a costear sus licencias de transmisión. Analistas de la industria advierten que, si el gobierno surcoreano y los actores del sector no implementan subsidios estatales o nuevas regulaciones comerciales que protejan los derechos de las firmas locales, la fábrica de éxitos globales de Corea del Sur podría enfrentar un estancamiento irreversible en el corto plazo.