Marcel Ozuna celebra con sus compañeros luego de despachar grand slam Manolito Jiménez. Imagen de cortesía.
Santo Domingo.– En una noche de absoluto drama, castigo ofensivo implacable y costosos colapsos monticulares, los Gigantes del Cibao ejecutaron una espectacular e histórica remontada al fabricar un destructivo ramillete de nueve anotaciones en la octava entrada, coronado por un salvaje Grand Slam de Marcell “El Oso” Ozuna, para vencer por la vía de la fuerza 14-9 a los Leones del Escogido en el Estadio Quisqueya Juan Marichal.
El encuentro definitivo de este miércoles parecía estar completamente en los bolsillos de la escuadra capitaleña, que llegó a dominar de forma cómoda con una holgada ventaja de 6-1 gracias a una agresiva ofensiva comandada por Sócrates Brito, quien castigó el pitcheo nordestano con un soberbio cuadrangular con dos a bordo y un sencillo remolcador adicionales. Sin embargo, la artillería de San Francisco de Macorís fue limando la distancia de forma fáctica y, en la parte alta del fatídico octavo capítulo, desató un salvaje e indomable rally donde desfilaron 13 bateadores por el plato, castigando sin piedad al relevo escarlata para dar vuelta a una pizarra de forma definitiva.
El colapso del bullpen escarlata y la jerarquía de Grandes Ligas de Ozuna
Para la redacción de Noticias En Línea RD, el desenlace de este choque expone de forma cruda las severas costuras y la alarmante orfandad del cuerpo de relevistas intermedios de los Leones del Escogido, un grupo que sepultó de forma irresponsable el esfuerzo de sus abridores. Entrar al octavo episodio ganando 8-7 y permitir que el pitcheo colapse de forma consecutiva ante tres lanzadores distintos demuestra una alarmante falta de concentración técnica en el banquillo de los melenudos. El desastre lo inició Aneurys Zabala tolerando tres anotaciones limpias, seguido de la debacle del derrotado Iván Armstrong, quien permitió otras tres carreras antes de ser guillotinado por el poder de Grandes Ligas.
El momento cumbre y fáctico de la noche se ejecutó cuando Marcell Ozuna descifró una recta de velocidad de Armstrong, conectando un colosal y kilométrico cuadrangular con las bases llenas que recorrió 381 pies de distancia por todo el jardín izquierdo, volteando la pizarra a un inalcanzable 11-8. La hemorragia del Escogido continuó ante el boricua José Espada, castigado con dos anotaciones adicionales para sellar el lapidario 14-9.
Mientras el veterano Hansel Robles se acreditaba la victoria tras colgar un cero de oro en una entrada de labor, los Gigantes envían un mensaje terrorífico al resto de la liga de invierno: con Ozuna en modo “Oso” y un lineup capaz de triturar cerradores en un parpadeo, el imperio del Nordeste está listo para reclamar la corona de este año 2026, dejando al Escogido rumiando la amargura de un velorio en su propio nido de la capital.
Desglose del demoledor octavo inning de los Gigantes
El Batazo de Oro: Marcell Ozuna conectó un Grand Slam (jonrón con las bases llenas) de 381 pies ante Iván Armstrong en la parte alta de la 8va entrada.
Tránsito en el Plato: Desfilaron estrictamente 13 bateadores mafeados por la caja de bateo en un solo episodio, facturando un ramillete fáctico de 9 carreras.
Víctimas del Relevo: Castigo sucesivo a los lanzadores del Escogido: Aneurys Zabala (3 carreras), Iván Armstrong (3 carreras, perdedor) y José Espada (2 carreras).
Los Lanzadores del Veredicto: Hansel Robles se llevó el triunfo (W) tras un episodio en blanco, mientras Armstrong cargó con el revés (L).