Repatrían a 63 dominicanos y haitianos que se fueron en yola a Puerto Rico. Imagen de cortesia.
San Juan, Puerto Rico.– Una nueva tragedia migratoria fue frustrada en las peligrosas aguas que dividen la República Dominicana de la vecina isla de Puerto Rico. Las autoridades de la Guardia Costera de los Estados Unidos informaron la repatriación de 63 migrantes, un grupo compuesto por ciudadanos dominicanos y haitianos, quienes fueron interceptados mientras intentaban cruzar de manera ilegal el temido Canal de la Mona a bordo de una embarcación precaria tipo yola.
El operativo de intercepción se activó tras una alerta de las unidades de patrullaje marítimo y aéreo que custodian la zona. Al momento del abordaje, los agentes federales confirmaron el hacinamiento en el que viajaban las personas, exponiéndose a las fuertes corrientes características de este corredor marítimo.
Detalles del grupo interceptado
De acuerdo con los reportes oficiales emitidos por las agencias de seguridad puertorriqueñas, en el grupo de indocumentados viajaban 55 hombres y cuatro mujeres que afirmaron ser ciudadanos de la República Dominicana. Junto a ellos, las autoridades identificaron a seis hombres y una mujer que declararon ser de nacionalidad haitiana, completando el grupo de los 63 extranjeros que buscaban tocar suelo estadounidense de forma irregular.
Tras recibir asistencia humanitaria básica, agua y evaluación médica a bordo de una de las embarcaciones de la Guardia Costera, el grupo de migrantes fue transferido a las autoridades correspondientes para ejecutar el protocolo de repatriación establecido hacia sus respectivos países de origen.
Un peligro latente que no se detiene
Este nuevo caso vuelve a poner sobre el tapete la desesperación migratoria y el accionar de las redes de tráfico de personas que operan en las costas de la región este del país. A pesar de las constantes advertencias y los trágicos precedentes de naufragios en el Canal de la Mona, decenas de personas siguen arriesgando sus vidas en busca del denominado “sueño americano”, pagando altas sumas de dinero a los organizadores de estos viajes clandestinos.
Las autoridades de la Armada de la República Dominicana y la Guardia Costera de Puerto Rico han reiterado el llamado a la población a no dejarse engañar por los traficantes de personas, recordando que los controles de vigilancia electrónica y marítima en el canal se mantienen estrictamente reforzados para evitar pérdidas humanas en alta mar.