POR TIAN MACLEOD Ji, AP
NONTHABURI, Tailandia — Un nuevo episodio de violencia armada ha vuelto a sacudir las aulas en Tailandia. La mañana de este viernes, la tragedia golpeó a la comunidad educativa de la escuela secundaria Debsirin Nonthaburi, ubicada en la provincia de Nonthaburi —al noroeste de Bangkok—, cuando un estudiante irrumpió armado y desató un tiroteo que se ha cobrado la vida de al menos seis personas y ha dejado más de una docena de heridos.
El ataque rescata los peores temores de un país que, en los últimos años, ha visto cómo la proliferación de armas de fuego y la vulnerabilidad en los entornos escolares terminan en sangrientas matanzas perpetradas por adolescentes.
Aterrorizados en las aulas y reportes encontrados
El pánico se apoderó del recinto escolar mientras los estudiantes se atrincheraban en sus aulas para resguardarse de las ráfagas que resonaban desde un edificio contiguo. No fue hasta la llegada de los agentes de la Real Policía Tailandesa que las autoridades lograron asegurar los pasillos y evacuar paulatinamente a los alumnos aterrorizados.
A las afueras del recinto, las escenas eran de absoluto desolación: padres y estudiantes consolándose entre lágrimas mientras los servicios de socorro y unidades policiales acordonaban la zona.
Como suele ocurrir en las primeras horas tras este tipo de eventos, las informaciones oficiales sobre el número exacto de víctimas mortales y heridos resultaron contradictorias. El portavoz de la Real Policía Tailandesa, Trairong Piwpan, informó que entre los fallecidos se contabilizan tres docentes y tres estudiantes, reportando además 15 heridos, dos de ellos en estado crítico.
Por su parte, el ministro de Salud, Pattana Promphat, elevó la cifra de heridos a 22 (nueve en estado de gravedad), aclarando que algunas personas sufrieron contusiones al intentar escapar durante el caos.
Un rastro de sangre que inició en casa
La gravedad de la tragedia cobró un matiz aún más oscuro tras las declaraciones del viceministro del Interior, Polapee Suwunchwee, quien reveló que el atacante presuntamente asesinó a sus dos abuelos en su residencia antes de dirigirse fuertemente armado hacia el centro escolar. Suwunchwee indicó que entre las víctimas de la escuela figuraban cinco profesores y confirmó posteriormente el deceso del agresor mientras recibía atención médica hospitalaria.
Las investigaciones preliminares apuntan a que el arma utilizada fue sustraída a un familiar del menor, aunque las autoridades mantienen abiertas las indagatorias para esclarecer el móvil que detonó la matanza. El primer ministro tailandés, Anutin Charnvirakul, expresó sus condolencias a las familias afectadas y ordenó el despliegue inmediato de asistencia médica y psicológica para las víctimas.
Un patrón alarmante de violencia armada juvenil
Este tiroteo en Debsirin Nonthaburi no representa un hecho aislado, sino la confirmación de una alarmante espiral de violencia que involucra a menores y acceso a armas en el país asiático:
Febrero: Un joven de 17 años sustrajo un arma de una estación policial, irrumpió en una secundaria del sur del país y mantuvo rehenes durante dos horas, dejando un saldo de un muerto y dos heridos.
2023: Un adolescente de solo 14 años desató el pánico y causó múltiples víctimas al abrir fuego dentro de un concurridos centro comercial en el corazón de Bangkok.
La reiteración de estos fatales sucesos vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre el control de armas, la salud mental en la juventud y la urgencia de endurecer la seguridad en los centros educativos tailandeses para evitar que las aulas sigan convirtiéndose en escenarios de luto.