Familiares, comunitarios y organismos de socorro buscaron durante horas a los tres niños arrastrados por las aguas; dos fueron encontrados sin vida y un tercero sobrevivió. Imagen de fuente externa
Comendador, Elías Piña.– La furia de la naturaleza combinada con la falta de infraestructura de drenaje ha teñido de luto y dolor a la zona fronteriza del país. En un desgarrador suceso que ha consternado a toda la región sur, dos menores de edad perdieron la vida ahogados tras ser sorprendidos y arrastrados por la violenta crecida de una cañada en la comunidad rural de La Lomita de Pinzón, perteneciente al municipio cabecera de Comendador. Un tercer infante logró ser rescatado de las turbulentas aguas y lucha por su vida en un hospital general.
La tragedia se desencadenó la tarde del pasado viernes, cuando los intensos y torrenciales aguaceros provocados por la activa vaguada que azota el territorio nacional provocaron un repentino y descomunal aumento en el caudal de la cañada local, atrapando sin escapatoria a los tres niños. Tras una agónica e intensa jornada de búsqueda que se extendió durante horas e involucró a familiares, vecinos de la sección y brigadas de la Defensa Civil, las autoridades rescataron en la mañana el cuerpo sin vida de una niña. Horas más tarde, la tarde de este sábado 3 de octubre de 2026, los equipos de socorro localizaron el cadáver del segundo menor, un niño de apenas 10 años de edad.
El milagroso rescate del tercer menor
En medio del horror, un rayo de esperanza iluminó a la comunidad cuando los comunitarios lograron sacar con vida de la corriente a un tercer menor de tan solo cinco años. El infante, quien presenta traumas físicos y severos síntomas de ahogamiento por inmersión, recibió los primeros auxilios de emergencia y fue trasladado de urgencia a un centro de salud de alta especialización en la vecina provincia de San Juan de la Maguana, donde permanece ingresado bajo pronóstico reservado y estricta vigilancia médica.
Las cañadas de la muerte y el histórico olvido del sur profundo
Para la redacción de Noticias En Línea RD, la muerte de estos dos niños no puede ser despachada mediáticamente como una simple estadística de la temporada de lluvias o un “caso fortuito de la naturaleza”. Este trágico acontecimiento es la consecuencia fáctica del histórico olvido, la exclusión social y la falta de inversión estatal en obras de canalización y saneamiento que padece la frontera dominicana. Las cañadas abiertas que atraviesan los asentamientos rurales del sur profundo constituyen verdaderas trampas mortales que se activan con cada alerta meteorológica, poniendo en peligro inminente la vida de los ciudadanos más vulnerables: los niños.
Mientras el Gobierno central despliega fastuosas premiaciones en los palacios capitalinos y enfoca la tecnología policial en las zonas turísticas, las familias de Elías Piña carecen de muros de contención rudimentarios o sistemas de alerta temprana en sus ríos. Enterrar a dos niños en La Lomita de Pinzón porque el Estado ha sido incapaz de entubar o desviar una cañada peligrosa en pleno 2026 es una vergüenza institucional intolerable. Exigimos que el Ministerio de la Vivienda y Edificaciones (MIVHED) y las gobernaciones provinciales dejen de responder únicamente cuando los cadáveres ya han sido recuperados y dispongan de inmediato la declaratoria de emergencia para el saneamiento de las cañadas del sur, antes de que el invierno y las vaguadas sigan cobrándose la vida del futuro de la patria dominicana.