Wilson Isidor, marcado con el número 18, anotó dos de los goles por Haití ante República Dominicana. Foto/externa.
Santo Domingo.– Lo que debió ser estrictamente un partido de fútbol correspondiente a la Liga de Naciones de la Concacaf se ha transformado en un grave e intolerable incidente diplomático y geopolítico. El delantero de la selección de Haití y jugador del Sunderland de la Premier League de Inglaterra, Wilson Isidor, desató la indignación y la furia colectiva del pueblo dominicano al reclamar públicamente la supuesta soberanía haitiana sobre la República Dominicana en pleno terreno de juego del Estadio Olímpico Félix Sánchez.
El escandaloso episodio se registró anoche en medio del partido donde el combinado de Haití terminó aplastando 4-1 a la Sedofútbol. Tras marcar uno de sus dos goles de la velada, Isidor, visiblemente eufórico, corrió hacia la banda y gritó de forma provocativa ante las cámaras y los asistentes las frases en francés: “L’Hispaniola est Haïti” (La Española es Haití) y “Haïti est ici” (Haití es aquí en la República Dominicana). La actitud del atacante, nacido y criado en París, la capital francesa, encendió las alarmas y provocó el repudio unánime de los dominicanos que se percataron de lo que ha sido catalogado como una “imprudencia fanática y ofensiva”.
El ultraje a la patria en nuestra propia casa y el silencio de Concacaf
Para la redacción de Noticias En Línea RD, las declaraciones de Wilson Isidor constituyen un ultraje directo a los símbolos patrios, a la Constitución y a la soberanía de la República Dominicana, escenificado precisamente en el principal recinto deportivo de la capital dominicana. Que un jugador extranjero utilice la vitrina de un torneo oficial para promover agendas de fusión territorial o revivir discursos históricos invasores es una flagrante violación a los estatutos de la FIFA y la Concacaf, organismos que prohíben de manera taxativa cualquier manifestación de índole política, ideológica o nacionalista dentro de los estadios.
La provocación se vio potenciada por la masiva “invasión” pacífica de miles de inmigrantes haitianos que abarrotaron las gradas del Olímpico, quienes jalearon y animaron al jugador a seguir con el desafío. Mientras la Federación Dominicana de Fútbol (Fedofútbol) duerme el sueño eterno y la Concacaf guarda un silencio cómplice, la sociedad civil y la crónica deportiva exigen un pronunciamiento oficial de la Cancillería dominicana y una sanción disciplinaria inmediata que vete de por vida a Isidor de los torneos caribeños. El fútbol no puede ser utilizado como un Caballo de Troya para pisotear el orgullo de una nación soberana, y la humillación del 4-1 en la cancha se queda pequeña ante el insulto directo a la dominicanidad.
El panorama deportivo tras la debacle en Santo Domingo
El resultado en la cancha: Haití consolidó su liderato indiscutible del Grupo A tras vencer con autoridad 4-1 a la escuadra local, exhibiendo una superioridad técnica abrumadora.
Hundimiento de la Sedofútbol: Con este amargo descalabro ante su público, la selección de la República Dominicana marcha estancada en la tercera posición de la tabla, viendo cómo se alejan de forma casi definitiva sus posibilidades de clasificación en la Liga A de Naciones.