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Noche amarga para el balompié quisqueyano. En un escenario que pintaba para una fiesta deportiva, la selección de Haití hizo gala este jueves de una notable capacidad ofensiva y una efectividad letal al golear a República Dominicana con un abultado marcador de 1-4. El encuentro, correspondiente a la prestigiosa Liga A de la Liga de las Naciones de la Concacaf, deja al conjunto dominicano con las manos vacías y con la tarea urgente de recomponer sus líneas para los compromisos venideros de la temporada.
El césped del Estadio Olímpico Félix Sánchez de la capital dominicana fue el testigo de un arranque frenético. El combinado haitiano no tardó en descifrar el esquema táctico local y consiguió una mayor efectividad en las aproximaciones iniciales del compromiso. El primer zarpazo llegó tras una vistosa jugada colectiva por la banda izquierda conducida por Ruben Providence, quien filtró un pase milimétrico al corazón del área que supo capitalizar con frialdad el atacante Louicius Deedson para congelar el entusiasmo local.
A pesar de jugar en suelo patrio, la atmósfera en las gradas se sintió dividida debido a una masiva presencia de fanaticada haitiana que se hizo sentir desde el pitazo inicial. A los dirigidos por la escuadra dominicana les costó enormemente hilvanar juego asociativo limpio en el último tercio de la cancha, viéndose neutralizados constantemente frente a un rival que sabía replegarse bien en su propia mitad y salir con transiciones a la contra sumamente verticales, aprovechando las repetidas pérdidas de balón que cometió República Dominicana durante todo el primer periodo.
La esperanza dominicana revivió momentáneamente en el minuto 23, cuando se pitó una pena máxima a favor de los visitantes. El delantero Wilson Isidor se dispuso a cobrar el penal, pero se topó con la imponente figura del guardameta dominicano Xavier Valdez, quien detuvo el disparo de forma espectacular, desatando la algarabía colectiva y una gran celebración entre los aficionados locales presentes en el estadio. Minutos más tarde, la zaga quisqueyana volvió a sufrir tras una recuperación de Jean-Ricner Bellegarde, quien sirvió un centro peligroso que el propio Isidor desperdició al rematar por encima del travesaño.
En la parte complementaria, el onceno tricolor saltó a la cancha con notables ganas de cambiar la narrativa del encuentro. Sin embargo, el balde de agua fría llegó temprano, en el minuto 51, cuando Isidor encontró su revancha personal al marcar el segundo tanto para Haití, aprovechando el rebote en el larguero tras un tiro libre quirúrgico ejecutado por Bryan Sainté que buscaba la escuadra izquierda.
Los de casa no se rindieron y recortaron distancias de inmediato con el orgullo de su artillero, Dorny Romero, quien definió con un potente disparo de pierna izquierda gracias a una precisa asistencia en profundidad de Edgar Pujol. A pesar del destello y el empuje del descuento, el partido regresó rápidamente a la tónica general del control visitante. Haití, que generó las ocasiones de mayor peligro durante los 90 minutos, colocó el 1-3 definitivo en el minuto 67 cortesía de Isidor, quien firmó su doblete tras un remate raso a la salida de un tiro de esquina.
Para cerrar una noche fatídica en materia defensiva, Yassin Fortuné conectó un cabezazo letal en el minuto 76 para decretar el 1-4 final en la pizarra, asistido nuevamente por un desbocado Providence que desarmó la banda izquierda con amagues y velocidad.
Con esta victoria, Haití se sitúa firmemente en la segunda posición del grupo de la Liga A con nueve puntos, empatado con Curazao, que lidera gracias a su mejor diferencia de goles. Por su parte, la República Dominicana se estanca en la tercera casilla con seis unidades, todavía con ventaja sobre Costa Rica y Nicaragua (un punto) y Trinidad y Tobago que marcha en el sótano sin unidades.