Teófilo José Abrahán Leo Tabar Manzur como director general de la Dirección General de Juegos de Azar (DGJA). Imagen de fuente externa.
Santo Domingo.– En una agresiva jugada orientada a meter en cintura el multimillonario y controversial negocio de las bancas de lotería, apuestas y casinos en el país, el presidente Luis Abinader emitió este viernes 2 de octubre de 2026 el Decreto 684-26, mediante el cual designó, con carácter transitorio, a Teófilo José Abrahán Leo Tabar Manzur (“Quico”) como director general de la Dirección General de Juegos de Azar (DGJA).
Tabar Manzur, quien se desempeñaba con mano dura como coordinador del complejo Proceso de Regularización de Juegos de Azar, asume de forma inmediata el control absoluto del órgano regulador. El decreto presidencial establece además que el Consejo Consultivo (creado mediante el Decreto 533-21) brindará asesoría y acompañamiento de manera honorífica a las nuevas autoridades en el diseño urgente de políticas públicas destinadas a erradicar la evasión fiscal y optimizar los procedimientos internos de la entidad.
El reto de Tabar frente a un pulpo financiero intocable
Para la redacción de Noticias En Línea RD, la designación de Teófilo Tabar Manzur no es un simple nombramiento burocrático; es la activación de un plan de contingencia estatal. El decreto presidencial se produce de forma fáctica y simultánea tras la publicación en la Gaceta Oficial 11263 de la nueva Ley 86-26, promulgada este mismo 2 de octubre de 2026, la cual reconfigura de manera radical las reglas del juego de azar en la República Dominicana.
Colocar a un veterano de la administración pública como Tabar al frente de la DGJA es una declaración clara del Palacio Nacional: el Gobierno necesita un ejecutor con peso político propio para aplicar las garras de la Ley 86-26 frente a un sector que mueve miles de millones de pesos diarios y que históricamente ha financiado campañas electorales a cambio de impunidad operativa. El gran desafío de la nueva dirección general será desmantelar el pulpo de las bancas de apuestas ilegales y los sistemas de sorteos clonados que operan en las barriadas dominicanas. Si Tabar cede ante el cabildeo de los grandes consorcios de loterías que ya han boicoteado procesos de regularización previos, la recién estrenada ley quedará reducida a un trozo de papel mojado, demostrando si el Estado dominicano tiene la verdadera voluntad de imponer el orden fiscal o si prefiere seguir conviviendo con la informalidad de los casinos y los clanes del azar.
Los ejes claves contemplados en el Decreto 684-26
- Asumir la transitoriedad: Teófilo Tabar Manzur pasa de liderar la mesa de regularización a tomar el mando administrativo de la estructura formal de la Dirección General de Juegos de Azar (DGJA).
- Asesoría Honorífica: Se ratifica el rol de acompañamiento del Consejo Consultivo para blindar técnicamente el diseño de las nuevas auditorías e inspecciones a las bancas.
- Obligación de colaboración: La disposición instruye de forma vinculante a todas las autoridades competentes del Estado (incluyendo el Ministerio de Hacienda y la DGII) a prestar colaboración inmediata al DICRIM y los inspectores de la DGJA para hacer cumplir el nuevo marco legal de la Ley 86-26.