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SANTO DOMINGO, RD.– En la constante búsqueda de alternativas de entrenamiento que optimicen el tiempo y ofrezcan resultados sólidos sin arriesgar las articulaciones, una vieja práctica militar ha tomado por asalto el mundo del fitness contemporáneo. Se trata del rucking o el arte de caminar trasladando peso, una actividad tan simple como efectiva que consiste en realizar caminatas llevando una mochila cargada o un chaleco lastrado, y cuyos beneficios para la salud física y mental están siendo ampliamente respaldados por la comunidad médica internacional.
Especialistas en medicina deportiva y entrenamiento funcional aseguran que esta modalidad ofrece una ventaja única: transforma un ejercicio cardiovascular básico de bajo impacto, como lo es caminar, en un potente entrenamiento híbrido de fuerza y resistencia. Al añadir carga al cuerpo de manera controlada, se incrementa exponencialmente el gasto calórico de la jornada. Este mayor esfuerzo metabólico obliga al organismo a quemar una mayor cantidad de grasa corporal en comparación con una caminata convencional, convirtiéndose en un aliado estratégico para quienes buscan el control de peso de forma sostenible.
Pero las ventajas del rucking van mucho más allá de la pérdida de tejido adiposo. Los expertos coinciden en que es una de las formas más seguras y efectivas para mejorar de manera integral la tonificación muscular, especialmente a nivel del tren inferior (glúteos, cuádriceps, femorales y pantorrillas) y la zona media del cuerpo o core. El peso adicional obliga a los músculos estabilizadores del abdomen y la espalda a mantenerse activos durante todo el trayecto, lo que no solo fortalece la musculatura profunda, sino que contribuye significativamente a corregir la postura corporal y a prevenir los molestos dolores de espalda baja provocados por el sedentarismo laboral.

Una de las características más atractivas de esta disciplina es su alta accesibilidad, ya que tiene enormes beneficios a cualquier edad. A diferencia de correr o hacer ejercicios de alto impacto que pueden desgastar las rodillas y los tobillos, caminar con peso distribuye la carga de manera orgánica, disminuyendo el riesgo de lesiones mientras promueve la densidad ósea, un factor crucial para combatir la osteoporosis en adultos mayores. Además, no requiere de costosas membresías de gimnasio: basta con una mochila resistente, unos cuantos libros o discos de peso bien distribuidos, y la disposición de salir a caminar al aire libre.
Entrenadores locales quienes recomiendan empezar de forma progresiva. Lo ideal para los principiantes es iniciar utilizando un peso que equivalga aproximadamente al 10% del peso corporal total e ir incrementándolo lentamente a medida que el cuerpo gane resistencia y adaptación. Sin lugar a dudas, el rucking se perfila como la opción idónea para aquellos que desean optimizar su salud cardiovascular y fuerza muscular en un solo movimiento, demostrando que a veces las soluciones más efectivas para el bienestar físico son las más sencillas de ejecutar.