Texas y Houston amanecieron empatados con marca de 78-79. Con cinco juegos por disputar, el Oeste de la Liga Americana puede producir un resultado inédito para una temporada completa de Grandes Ligas. Fuente de AP
Miami, EE.UU.– La pelea por el Oeste de la Liga Americana ha llegado a su tramo decisivo con una pregunta poco habitual: ¿puede un equipo perder más juegos de los que gana y aun así proclamarse campeón divisional?
Después de los partidos del martes, Rangers de Texas y Astros de Houston compartían el primer lugar con récord de 78 victorias y 79 derrotas. A cada club le restaban cinco encuentros. Para terminar con marca ganadora, uno de ellos tendría que conquistar al menos tres; con dos triunfos acabaría 80-82 y con tres, 81-81. La posibilidad histórica sigue abierta, aunque ninguno tiene todavía el título asegurado.
Hasta ahora, ningún campeón de división en una temporada completa ha terminado por debajo de .500, el punto que separa a los equipos con más victorias que derrotas de aquellos con más derrotas que triunfos. Hubo clasificados con récord negativo en campañas con formatos excepcionales, como 1981 y la temporada de 2020, reducida por la pandemia. El caso que se plantea en el Oeste sería distinto: un título divisional obtenido tras el calendario regular completo.
Una marca discreta no sentencia a un equipo en octubre
La historia ofrece dos lecciones para quien gane esta carrera. La primera es que llegar a la postemporada con una marca apenas superior a .500 puede exponer las debilidades de un equipo: los Padres de 2005 ganaron el Oeste de la Liga Nacional con 82-80 y fueron barridos en su primera serie. La segunda es que octubre puede cambiar el relato. Los Cardenales de 2006 se coronaron en la Serie Mundial después de ganar su división con 83-78; los Diamondbacks de 2023 llegaron como comodín con 84-78 y avanzaron hasta la final.
Por eso, el récord de Texas o Houston al cierre de la campaña contará una parte de la historia, pero no anticipará por sí solo lo que ocurrirá en los playoffs. Primero deberán resolver una disputa divisional en la que cada victoria puede decidir tanto el boleto a octubre como la posibilidad de quedar inscritos en un registro que ningún campeón de temporada completa ha ocupado.