Una migajas ante el abuso fiscal
SANTO DOMINGO, RD.– El Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) anunció en la tarde de hoy la disposición de una reducción marginal en los precios de los combustibles de consumo nacional para la semana correspondiente del 4 al 10 de julio de 2026. La resolución oficialista establece que se aplicará una baja de apenas RD$5.00 en los galones de la gasolina regular y el gasoil regular, mientras que para la gasolina premium y el gasoil óptimo la rebaja se limitará a unos cuestionables RD$3.00, ejecutando para ello un supuesto sacrificio fiscal mediante un subsidio de RD$424.53 millones.
Lejos de ser recibido como un alivio financiero por las fuerzas vivas del país, el anuncio del MICM ha sido catalogado de manera inmediata por diversos sectores económicos y sociales como una auténtica burla a la sociedad dominicana. La medida es percibida como un burdo maquillaje contable por parte de la administración del presidente Luis Abinader, debido a que el Poder Ejecutivo pretende calmar el malestar social devolviendo centavos a la población tras haber asestado un golpe de alrededor de 50 pesos dominicanos a los carburantes en un espacio de apenas dos meses, amparándose en la ya superada crisis internacional del Medio Oriente.
La controversia colectiva radica en la flagrante asimetría con la que las autoridades monetarias y fiscales aplican la Ley de Hidrocarburos en el territorio nacional. Cuando los mercados internacionales experimentaron volatilidad por las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán, el Gobierno reaccionó de manera voraz indexando incrementos semanales desproporcionados a las gasolinas; sin embargo, ahora que se ha consolidado un acuerdo de paz definitivo en la región y el barril de petróleo cotiza de forma de bajo por debajo de los 75 dólares en los mercados spot, el oficialismo tranca el juego y arrastra los pies para traspasar ese alivio al bolsillo de los ciudadanos.
Con la entrada en vigencia de estas tarifas para la primera semana de julio, el costo de la vida y de la producción local continuará en niveles insostenibles. Los choferes, las microempresas y las amas de casa seguirán cargando con el peso muerto de unos hidrocarburos artificialmente sobrevaluados en las bombas de expendio, una estrategia recaudatoria con la que el Estado busca amortizar los baches fiscales de sus ejecutorias presupuestarias tras haber aprobado a vapor la reforma fiscal en el Congreso Nacional con su mayoría mecánica de legisladores.
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Esta ínfima reducción de tres y cinco pesos expone el doble rasero de un discurso gubernamental que pregona la “estabilidad” macroeconómica en foros corporativos cerrados, mientras aplica un torniquete financiero implacable sobre la clase trabajadora en las calles del país. Esta indignación de las comunidades y del aparato comercial frente a las maniobras fiscales del MICM valida plenamente la postura crítica que mantendremos inalterable desde la dirección de este medio, una línea de denuncia frontal plasmada en nuestro Editorial donde exigimos que el Gobierno cumpla con las reglas de juego y baje los combustibles, demostrando que el cumplimiento de la ley no puede ser una vía de un solo sentido que favorezca las arcas públicas mientras estrangula el presupuesto de las familias dominicanas.