La sociedad dominicana dice ¡basta!
Santo Domingo, RD.-El Congreso Nacional de la República Dominicana acaba de asestar un golpe demoledor a la confianza pública y al ejercicio de la representatividad democrática. En un tiempo récord de menos de dos días —desde la tarde del lunes hasta el mediodía de este martes—, la comisión bicameral integrada por más de 20 legisladores oficialistas del Partido Revolucionario Moderno (PRM) despachó el estudio del agresivo proyecto de ley de reforma tributaria enviado por el Poder Ejecutivo [Noticias en Línea RD].
Esta velocidad legislativa no es eficiencia; es un atropello que devela la prisa del Gobierno por imponer una reestructuración impositiva que la sociedad civil ya ha bautizado unánimemente como un paquetazo fiscal camuflado.
Exclusión social y la complicidad corporativa
El proceso de “estudio” de la comisión bicameral ha sido una simulación que raya en la burla hacia la ciudadanía y los sectores productivos que sostienen el empleo en el país.
Oídos sordos a la ciudadanía departe de los legisladores del PRM cerraron las puertas del Palacio del Congreso a los sectores populares y profesionales [Noticias en Línea RD]. En un tiempo tan corto, fue físicamente imposible convocar a vistas públicas genuinas o ponderar el profundo agravio económico que estas medidas imponen sobre el presupuesto familiar.
El binomio oficialista son los únicos actores escuchados en el Congreso fueron el ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, quien acudió a defender las metas recaudatorias del Estado, y un grupo seleccionado de delegados de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) [Noticias en Línea RD].
La trampa de la negociación selectiva del Gobierno, quien pacta exenciones puntuales con las grandes élites industriales para neutralizar su oposición, la clase media y los pequeños comerciantes quedan desprotegidos frente al incremento indiscriminado de las tasas en el Código Tributario.
La insostenibilidad de exprimir los mismos bolsillos
El oficialismo utiliza su mayoría mecánica en las cámaras legislativas para acelerar una ley que busca cuadrar el déficit fiscal corriente descapitalizando a los contribuyentes dominicanos. Presentar un paquetazo bajo el rótulo de “alivio y sostenibilidad” constituye una ofensa a la inteligencia del electorado. La indexación deficitaria del 15% del ISR y el congelamiento salarial que arrastra el país no mitigan el encarecimiento de la canasta básica.
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La sociedad dominicana se encuentra en un punto de saturación económica y no tolerará un nuevo atropello fiscal diseñado para financiar el gasto corriente del Estado de espaldas a los intereses de las familias. La aprobación exprés de este proyecto sin un debate nacional profundo siembra un precedente peligroso que fractura la paz social y desestabiliza el ecosistema económico.
