Santo Domingo, D.N. – En una declaración contundente que sacude el tablero político y judicial dominicano, la embajada de los Estados Unidos en el país, encabezada por la embajadora Leah F. Campos, marcó una línea roja frente a los intentos de sectores locales de instrumentalizar el retiro de visados como un mecanismo de presión en las disputas políticas internas.
Aunque la legación diplomática se amparó en su protocolo institucional de no emitir comentarios sobre casos individuales, el trasfondo de sus declaraciones enviadas a medios como Listín Diario y Diario Libre deja al descubierto una práctica histórica: el uso del “poder de la visa” como un brazo ejecutor extrajudicial en la política dominicana.
El freno al “Lawfare” y la advertencia a los actores locales
La diplomática estadounidense utilizó términos inusualmente directos para la tradición diplomática en el país, advirtiendo sobre el impacto del lawfare (guerra jurídica). Al señalar críticamente que “fuimos usados por la política vuestra” durante una intervención en el programa Gepiano Podcast, Campos expuso cómo diversas facciones locales han pretendido influir en las decisiones consulares para “asfixiar” o desacreditar a rivales políticos fuera de los tribunales ordinarios.
La advertencia de la embajadora fue tajante al recordar que las revocaciones deben obedecer estrictamente a criterios de seguridad nacional de su país, exigiendo formalmente a las autoridades dominicanas que “no se les ocurra manipular el poder” de su investidura diplomática para fines particulares.
Coincidencia temporal: El factor Calamar y Gonzalo Castillo
A pesar de mantener la neutralidad oficial sobre expedientes específicos, las declaraciones de la embajada estadounidense irrumpen en un momento de altísima sensibilidad judicial y política para la República Dominicana:
El pronunciamiento se produce apenas 48 horas después de que el exministro y excandidato presidencial del PLD, Gonzalo Castillo, informara públicamente que el Consulado de EE.UU. le había retornado su pasaporte visado.
La postura de la embajada coincide con las horas previas a la lectura del fallo del juicio preliminar del denominado Caso Calamar, donde Castillo figura como uno de los principales imputados por supuesta corrupción administrativa.
Análisis Crítico: El fin de una herramienta de chantaje
El pronunciamiento de Leah F. Campos representa un cambio de timón en la diplomacia norteamericana en Santo Domingo. Durante años, la cancelación o el amago de retirar un visado estadounidense ha operado en el imaginario dominicano como una “sentencia moral” o una condena anticipada utilizada políticamente para sepultar liderazgos.
Al desmarcarse públicamente de estas maniobras y calificar los intentos de manipulación como una amenaza directa a la integridad de las instituciones democráticas, la embajada le quita el control de esa “arma” a los sectores del poder local, devolviendo la pelota al terreno de la estricta legalidad e independencia que debe regir en los tribunales de la República Dominicana.
