Redacción Noticiasenlineard
Un informe de la OPS detalla que el incremento más acelerado ocurre entre niñas de 10 a 14 años; especialistas urgen implementar programas de habilidades socioemocionales en escuelas y hogares.
SANTO DOMINGO, RD.- El suicidio entre adolescentes y adultos jóvenes en el continente americano ha experimentado un crecimiento alarmante en las últimas dos décadas. De acuerdo con un estudio de la revista científica The Lancet Regional Health – Americas, publicado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la tasa de mortalidad por esta causa en personas de entre 10 y 24 años se incrementó en un 38 % a nivel regional, consolidándose trágicamente como la tercera causa de deceso general para este segmento de la población.
La doctora Zohra Abaakouk, asesora internacional de Enfermedades No Transmisibles y Determinantes de la Salud de la OPS, advirtió que el fenómeno presenta matices de urgencia sanitaria, puesto que los picos de incremento más veloces se están manifestando de manera específica en el grupo infantil de 10 a 14 años y, de modo preponderante, entre las niñas. El informe técnico, estructurado sobre datos de 35 países de las Américas, constató que solo en el año 2021 se cuantificaron 18,157 fallecimientos juveniles provocados por lesiones autoinfligidas.
Frente a esta coyuntura, la Organización de Estados Americanos (OEA), reunida en su 56 Asamblea General en Panamá, emitió una resolución formal exigiendo a los gobiernos redoblar esfuerzos punitivos y preventivos. El organismo continental acentuó los severos detrimentos psicológicos colaterales derivados de los entornos digitales. Al respecto, Abaakouk expuso que dinámicas nocivas como el ciberacoso persiguen hoy en día a las víctimas de forma ininterrumpida hasta el interior de sus propios hogares por medio de las redes sociales, un escenario que ha empujado a naciones como Australia a dictar marcos regulatorios restrictivos, prohibiendo el acceso a redes sociales a menores de 16 años como política de protección estatal.
Los especialistas de la OPS recalcan que el suicidio es prevenible si se ejecutan estrategias multifactoriales efectivas desde la infancia temprana. La clave radica en el desarrollo sistemático de habilidades socioemocionales en niños de 3 a 4 años, facilitando el autocontrol y la resolución pacífica de controversias cotidianas. Asimismo, se demanda el entrenamiento de padres, docentes y líderes comunitarios para decodificar con presteza las señales de alerta clásicas: el aislamiento voluntario, variaciones radicales en la personalidad habitual, autolesiones ocultas o reiteradas expresiones abiertas de desesperanza que jamás deben ser subestimadas por el núcleo cercano.