El MPD recordó este jueves al ingeniero y dirigente universitario, asesinado el 24 de septiembre de 1970. Su trayectoria permanece ligada a la defensa de la UASD, la participación estudiantil y la justicia social. Imagen de fuente externa
SANTO DOMINGO.– Amín Abel Hasbún tenía 27 años cuando fue asesinado. Más de medio siglo después, su nombre sigue formando parte de la vida universitaria y de la memoria política dominicana. Al cumplirse este 24 de septiembre el 56.º aniversario de su muerte, el Movimiento Popular Dominicano (MPD) recordó la trayectoria del ingeniero y activista estudiantil, asesinado en 1970 durante el gobierno de Joaquín Balaguer. Organizaciones estudiantiles también reivindicaron su legado.
La conmemoración invita a mirar la vida detrás del símbolo. Amín Abel se destacó como estudiante de ingeniería civil en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y llegó a desempeñar responsabilidades en la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED). Su liderazgo estuvo vinculado a la defensa de la autonomía universitaria y a las movilizaciones políticas y sociales de una década marcada por profundas confrontaciones en el país. Más tarde militó en el MPD.
Fue asesinado el 24 de septiembre de 1970 durante un operativo policial en su vivienda de Santo Domingo. Los relatos históricos recogidos sobre el hecho sitúan allí a su esposa, Mirna Santos, quien estaba embarazada, y a un hijo pequeño. Su muerte causó conmoción en sectores estudiantiles, universitarios y políticos.
Un nombre que sigue en la universidad
La UASD mantiene viva su memoria. La Facultad de Ingeniería y Arquitectura lleva el nombre de Amín Abel Hasbún, y la universidad lo reconoció como «Hijo Ejemplar del Alma Máter» tras su muerte. En sus conmemoraciones, autoridades académicas han destacado tanto su desempeño como estudiante como su compromiso con las causas sociales.
Durante la recordación de este año, el MPD y el Frente Estudiantil de Liberación Amín Abel (Felabel) plantearon que su pensamiento sea estudiado por nuevas generaciones a la luz de problemas actuales, entre ellos las dificultades de acceso a vivienda, la precariedad laboral y la calidad de los servicios públicos. Son temas que las organizaciones incorporaron a su homenaje y a su reflexión política de hoy.
A 56 años del asesinato, recordar a Amín Abel significa también conservar la historia de un joven que combinó la formación académica con la organización estudiantil y la militancia política. Su presencia en la UASD y en las conmemoraciones anuales muestra cómo aquella muerte continúa siendo un punto de referencia para debatir democracia, universidad pública y participación social.