REDACCIÓN DE SALUD. Lo que parecía ser una batalla ganada por la salud pública mundial está sufriendo un severo retroceso. La proliferación sin control de los cigarrillos electrónicos, conocidos popularmente como vapers, sumada a la persistencia del humo de tabaco convencional en las terrazas de bares y restaurantes, ha disparado la proporción de fumadores pasivos hasta alcanzar un alarmante 24 % de la población no fumadora.
Los datos epidemiológicos revelan una preocupante curva de comportamiento en los espacios sociales y laborales. Las drásticas leyes antitabaco implementadas a inicios de siglo lograron hitos históricos, pero las nuevas modalidades de consumo electrónico han encontrado vacíos legales que hoy pasan factura a la salud de los ciudadanos.
El repunte en bares y restaurantes
La evolución del tabaquismo pasivo en el sector de la hostelería (bares y restaurantes) ilustra perfectamente este fenómeno. En el año 2007, un impactante 31.8 % de los clientes habituales se consideraba fumador pasivo debido a la permisividad en interiores. Con la entrada en vigor de prohibiciones estrictas, esta cifra se desplomó drásticamente hasta un mínimo del 12.7 % en 2011.
Sin embargo, la llegada y normalización de los vapeadores invirtió la tendencia de manera silenciosa. Para el año 2024, la proporción de personas expuestas al humo indirecto en establecimientos de comida y bebida volvió a ascender hasta situarse en un 14.6 %, una cifra que ha seguido escalando en los últimos meses debido a la alta concentración de comensales expuestos en terrazas al aire libre, donde el uso de vapers suele tolerarse con mayor facilidad.
Efecto secundario en entornos laborales
El espacio de trabajo tampoco ha quedado exento de este rebote estadístico. Las oficinas y centros industriales registraban en 2005 un 25.8 % de exposición pasiva, indicador que se redujo exitosamente al 11 % en 2007 y tocó fondo con un ejemplar 6.4 % en 2011. No obstante, el relajamiento en la vigilancia y la falsa percepción de que el vapor de los cigarrillos electrónicos es “inofensivo” provocó un repunte hacia el 8.3 % en 2024.
Los expertos de la salud advierten que las micropartículas y los químicos presentes en el vapor de los cigarrillos electrónicos conllevan riesgos cardiovasculares y respiratorios similares a los del tabaco tradicional, por lo que exigen normativas de espacios 100 % libres de humo que incluyan explícitamente a los vapeadores.