KINSHASA.– El fantasma de una gran crisis sanitaria internacional se agiganta en el continente africano. El Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) elevó oficialmente a 1,887 el número de muertos y a 4,120 los casos confirmados provocados por el agresivo brote de ébola declarado en el este del país.
De acuerdo con el boletín epidemiológico emitido por el Ministerio de Comunicación congoleño con datos consolidados, la tasa de letalidad de este brote se sitúa en un alarmante 45.8 %. Las autoridades informaron además que, al día de hoy, unos 721 pacientes se encuentran bajo estrictas medidas de hospitalización o aislamiento, mientras que apenas 810 personas han logrado recuperarse satisfactoriamente de los efectos del virus.
Segundo brote con más contagios registrados en la historia
La epidemia actual se convirtió el viernes pasado en el segundo brote con más contagios documentados en la historia y en el más significativo en términos de infecciones en la República Democrática del Congo (RDC), superando el que tuvo lugar en el este del país entre 2018 y 2020, que resultó en 2,299 muertes y 3,481 casos.
Esta es la decimoséptima epidemia que afecta a la RDC y presenta el ritmo de contagios más acelerado en comparación con cualquier otro brote desde su inicio, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
A pesar de esto, aún no se acerca a ser la epidemia de ébola más grave jamás registrada, que ocurrió en África Occidental entre 2014 y 2016, causando alrededor de 11,000 fallecimientos y 28,000 contagios.
El brote actual fue declarado el 15 de mayo en Ituri, una provincia que limita con Sudán del Sur y Uganda, país que se consideró “libre de ébola” el 28 de julio, tras confirmar 20 contagios, de los cuales 15 fueron considerados importados de la RDC, y entre ellos se reportaron dos muertes.
Este brote corresponde a la cepa de Bundibugyo, que presenta una tasa de letalidad entre el 30 % y el 50 %, y para la cual no hay vacuna autorizada ni tratamiento específico, de acuerdo con la OMS.
El virus del Ébola se propaga a través del contacto directo con fluidos corporales de individuos o animales infectados y provoca fiebre hemorrágica severa, vómitos, diarrea y hemorragias internas.
Cinco provincias bajo fuego epidemiológico
Los reportes oficiales indican que el brote se encuentra geográficamente concentrado en 53 zonas de salud distribuidas en cinco provincias. La provincia de Ituri se consolida firmemente como el epicentro absoluto de la tragedia, acumulando el 86.5 % de la totalidad de los contagios registrados. Las otras regiones afectadas y bajo estricto monitoreo son Kivu del Norte, Kivu del Sur, Haut-Uélé (en la franja oriental) y Tshopo (en el centro-norte del país).
El gran desafío científico: Sin vacuna autorizada
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha manifestado su profunda preocupación debido a que los análisis de laboratorio confirmaron que este brote corresponde específicamente a la cepa Bundibugyo. A diferencia de otras variantes del virus, para la cepa Bundibugyo no existe una vacuna comercial autorizada ni un tratamiento médico específico estandarizado en el mercado actual, lo que complica drásticamente las labores de contención.
Actualmente, el personal médico trabaja contra el reloj implementando cercos epidemiológicos, rastreos de contactos (que actualmente se sitúan en una tasa de efectividad del 83.7 %) y campañas urgentes de concienciación social para evitar que la enfermedad salte de forma masiva a las naciones vecinas.