El presidente estadounidense Donald Trump (derecha) conversa con el presidente chino Xi Jinping al salir tras una visita al jardín Zhongnanhai en Pekín el 15 de mayo de 2026.AFP
Por NoticiasenlineaRD
PEKÍN.– En un giro radical que ha encendido las alarmas incluso dentro de sus propias filas, el presidente estadounidense Donald Trump concluyó una histórica visita a Pekín dejando a un lado la retórica de la guerra comercial. Su prioridad absoluta fue clara: asegurar inversiones multimillonarias, consolidando una relación de negocios con el mandatario chino Xi Jinping, a quien calificó repetidamente como su “amigo”.
“China va a invertir cientos de miles de millones con las personas que estaban en la sala. A eso vinimos”, sentenció Trump en una entrevista exclusiva con Fox News, minimizando las tensiones de defensa, ciberseguridad y el histórico contencioso sobre Taiwán.
El verdadero poder en la mesa: CEOs en rol de diplomáticos
La delegación estadounidense no destacó por sus figuras políticas, sino por el peso de Wall Street y Silicon Valley. Los líderes empresariales que cenaron con Xi Jinping acumulan una capitalización bursátil equivalente a la tercera economía mundial.
- Diplomacia corporativa: Ejecutivos como Tim Cook (Apple), Elon Musk (Tesla) y Jensen Huang (Nvidia) asumieron un protagonismo idéntico al del Secretario de Estado, Marco Rubio, o el del Tesoro, Scott Bessent.
- El dilema de los chips: A pesar de la cercanía, las restricciones tecnológicas siguen vigentes. En los pasillos de Pekín circula un chiste empresarial: “Nvidia es la única empresa que lidia con sanciones de los dos países simultáneamente”. El levantamiento de controles a la exportación de chips avanzados para Inteligencia Artificial sigue en el aire.
- Petróleo por geopolítica: Incluso el conflicto en Oriente Medio se manejó con lógica comercial. Trump logró el compromiso de Xi para que China compre petróleo estadounidense, buscando reducir la dependencia del crudo de Irán.
Críticas en el ala republicana: ¿Una “trampa masiva”?
Este acercamiento pragmático no ha sentado bien en los sectores más duros del movimiento MAGA en Washington.
- Alerta interna: Voces influyentes de la cadena Fox, como Laura Ingraham, advirtieron que permitir el desembarco de capitales chinos en suelo estadounidense es una “trampa masiva”.
- Caballo de Troya: Congresistas republicanos temen que la apertura debilite a EE. UU. en sectores estratégicos controlados por Pekín, como la automoción eléctrica y las energías renovables.
- El juego del espionaje: Trump también restó importancia al robo de propiedad intelectual y al ciberespionaje con una frase pragmática: “Ellos nos espían, nosotros los espiamos… ellos roban esto y nosotros robamos lo otro”.
La “ofensiva del encanto” de Xi Jinping
Xi Jinping desplegó una recepción con honores militares y guió personalmente a Trump durante dos días. El mandatario chino utilizó la diplomacia de la empatía al asegurar que los planes de Trump para “Hacer a EE. UU. grande de nuevo” son perfectamente compatibles con el renacimiento nacional de China.
El mandatario estadounidense despegó de Pekín con promesas, pero sin acuerdos completamente ejecutados. La verdadera solidez de esta “amistad de negocios” se pondrá a prueba el próximo mes de septiembre, cuando Xi Jinping devuelva la cortesía con una visita oficial a la Casa Blanca.