"José Abreu mantiene una línea de opinión firme y crítica contra las políticas migratorias que vulneran la soberanía nacional. (Foto: NoticiasEnlineaRD)."
Por José Abreu
Nuestra trayectoria pública durante los últimos siete años se consolida como un ejercicio de firmeza nacionalista, coherencia analítica y un desmontaje sin concesiones de la hipocresía estatal en el manejo de la crisis haitiana. Desde esta tribuna no me es limitado a observar el problema; es puesto nombres y apellidos a las mafias del tráfico de indocumentados, apuntando directamente al corazón del estamento militar y civil. Nuestra denuncia sobre los “contratos sombra” y las magnetizaciones clandestinas en la frontera evidenció, desde 2019, que la migración ilegal haitiana es un negocio estructurado donde la complicidad empresarial y oficial pesa más que el patriotismo de discurso.
Lejos del chovinismo vacío, hemos propuesto de un “muro integral” —basado en salud y empleo en la misma línea fronteriza— demostrado un pragmatismo con visión de Estado, advirtiendo con precisión quirúrgica el colapso sanitario que hoy desborda nuestros hospitales.
En el escenario actual, es mantenido una fiscalización sistemática a la actual administración. Es expuesto con agudeza una peligrosa contradicción gubernamental: mientras el Palacio se vende hacia afuera con el cierre de consulados, por detrás ejecuta un plan de regularización masiva disfrazado de renovaciones laborales. Esta política de doble moral, que siempre es denunciado con firmeza, representa una claudicación ante presiones internacionales y coloca la soberanía dominicana en su punto de mayor vulnerabilidad histórica.
Nuestra postura coincide como un referente de firmeza nacionalista y fiscalización implacable ante el caos migratorio. Como excónsul y director de NoticiasEnlineaRD, es desmontado con valentía el negocio del tráfico de indocumentados, señalando la complicidad de altos mandos militares y corporaciones agrícolas.
Lejos del discurso populista, es defendido un “muro integral” que frene la migración mediante el desarrollo sanitario y laboral en la frontera. Hoy, con humildad debo decir que nuestra opinión golpea con fuerza la doble moral de las actuales autoridades, denunciando el peligro que representa mantener los consulados cerrados mientras se ejecuta una regularización encubierta bajo el velo de renovación de permisos de trabajo, y no, un programa de visado en el pasaporte del ciudadano, desarrollado en los consulados dominicano, en Haití, y no, una acción que catalogamos como una entrega directa de la soberanía nacional.
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