“Nadie es profeta en su tierra”: La mexicana Victoria Garza da a República Dominicana una medalla histórica en clavados tras abrirle las puertas que en su país le cerraron
SANTO DOMINGO. — Decía Jesús de Nazaret hace más de dos mil años que “nadie es profeta en su tierra”, y la historia de la clavadista Victoria Garza es el testimonio vivo de esa máxima. Tras años de luchar en su natal México, donde ganaba limpiamente en la poza el derecho de representar a su país en eventos internacionales solo para ver cómo los cupos terminaban en manos de otras atletas por decisiones de escritorio, la deportista encontró en la República Dominicana la oportunidad y el respaldo que le fueron negados.
Este jueves, en el marco de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, Garza devolvió con creces la confianza depositada en ella al conquistar la primera medalla histórica en la disciplina de clavados para la República Dominicana en este certamen regional.
Un salto de fe y un hito para el deporte dominicano
La actuación de Victoria Garza no solo representa un logro personal de resiliencia y cobro de justicia deportiva frente a las adversidades sufridas en su tierra de origen, sino que marca un antes y un después para el deporte acuático dominicano:
Historia en la poza: Es la primera vez que la bandera tricolor se eleva en el podio de los clavados dentro de unos Juegos Centroamericanos y del Caribe.
Refugio y oportunidad: La Federación Dominicana de Natación y las autoridades deportivas acogieron a Garza, brindándole el aval, la preparación y la plataforma para competir al máximo nivel internacional.
Aporte al medallero: Su presea suma al contador general de la delegación anfitriona en Santo Domingo 2026, demostrando el éxito de la política de captación y desarrollo de talentos.
Con lágrimas de emoción y la bandera dominicana sobre sus hombros, Garza demostró que el talento y la perseverancia terminan encontrando su lugar, recompensando a la nación que creyó en ella cuando en su propia casa le cerraron las puertas.
SANTO DOMINGO. — Decía Jesús de Nazaret hace más de dos mil años que “nadie es profeta en su tierra”, y la historia de la clavadista Victoria Garza es el testimonio vivo de esa máxima. Tras años de luchar en su natal México, donde ganaba limpiamente en la poza el derecho de representar a su país en eventos internacionales solo para ver cómo los cupos terminaban en manos de otras atletas por decisiones de escritorio, la deportista encontró en la República Dominicana la oportunidad y el respaldo que le fueron negados.
Este jueves, en el marco de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, Garza devolvió con creces la confianza depositada en ella al conquistar la primera medalla histórica en la disciplina de clavados para la República Dominicana en este certamen regional.
Un salto de fe y un hito para el deporte dominicano
La actuación de Victoria Garza no solo representa un logro personal de resiliencia y cobro de justicia deportiva frente a las adversidades sufridas en su tierra de origen, sino que marca un antes y un después para el deporte acuático dominicano:
Historia en la poza: Es la primera vez que la bandera tricolor se eleva en el podio de los clavados dentro de unos Juegos Centroamericanos y del Caribe.
Refugio y oportunidad: La Federación Dominicana de Natación y las autoridades deportivas acogieron a Garza, brindándole el aval, la preparación y la plataforma para competir al máximo nivel internacional.
Aporte al medallero: Su presea suma al contador general de la delegación anfitriona en Santo Domingo 2026, demostrando el éxito de la política de captación y desarrollo de talentos.
Con lágrimas de emoción y la bandera dominicana sobre sus hombros, Garza demostró que el talento y la perseverancia terminan encontrando su lugar, recompensando a la nación que creyó en ella cuando en su propia casa le cerraron las puertas.