Manny Machado, al centro, celebra con sus compañeros después de que los Padres de San Diego clasificaran para los playoffs, al vencer a los Dodgers este jueves. Fuente AP
Los Ángeles.– Los Padres de San Diego.-grabaron su nombre en los libros de historia de las Grandes Ligas al asegurar su regreso a la postemporada por tercer año consecutivo, un hito jamás alcanzado por la franquicia. El boleto de octubre se selló en el propio Dodger Stadium con una victoria 4-2 sobre los Dodgers de Los Ángeles, sentenciada cuando el antesalista de origen dominicano Manny Machado fildeó el último out a batazo de Mookie Betts.
Más allá del baño de champán en los camerinos visitados, el verdadero enfoque de este éxito radica en la agresiva e incomprendida estrategia de la gerencia general, comandada por AJ Preller. Tras la eliminación de la campaña anterior, Preller tomó decisiones drásticas que fueron duramente criticadas por los analistas, pero que hoy colocan a San Diego (89-70) como un contendiente legítimo en la lucha por su primera Serie Mundial.
El factor Craig Stammen: Un mánager sin experiencia que hizo historia
La apuesta más arriesgada de la organización fue la designación del mánager novato Craig Stammen, de 42 años. Contratado para sustituir sorpresivamente a Mike Shildt de cara a la temporada 2026, Stammen asumió las riendas del equipo con menos de tres años de haberse retirado como pelotero y sin un solo día de experiencia como entrenador o mánager en ningún nivel.
A pesar del escepticismo inicial, la gestión de Stammen ha sido impecable. Su flexibilidad táctica quedó en evidencia al implementar estrategias de “caos en el pitcheo” para sortear las bajas de toda la temporada de sus estelares abridores Yu Darvish y Joe Musgrove. El capataz no ha temido experimentar, moviendo incluso a la superestrella dominicana Fernando Tatis Jr. temporalmente a la segunda base para tapar huecos por lesiones, manteniendo la armonía de un camerino que hoy batea al mismo ritmo.
“Plátano Power” y adquisiciones clave desde el ostracismo
La fisonomía ganadora de los Padres en esta segunda mitad de temporada, donde exhiben un impresionante récord de 41-22 desde el Juego de Estrellas, se apoya en sus grandes pilares y en firmas subestimadas:
Fernando Tatis Jr.: Superó una inexplicable sequía jonronera al inicio de la campaña (pegó su primer vuelacercas en el juego 56). Hoy brilla con una racha de 18 partidos embasándose, acumulando otra campaña histórica de 25 cuadrangulares y 38 bases robadas, compartiendo ese exclusivo club de velocidad y poder con el joven Jackson Merrill.
Manny Machado; el líder espiritual del conjunto bateó y defendió con el uniforme empapado, enviando un mensaje claro al negocio: “Estamos listos para competir. Estamos aquí para quedarnos”.
Ty France; considerado el “tiro de gracia” de Preller en la agencia libre de ligas menores. Se ganó el puesto en la primavera y ha respondido con 21 jonrones (la mayor cifra de su carrera) y una defensa de élite en la inicial.
Agresividad en los cambios, en la fecha límite de traspasos, la gerencia no solo blindó el bullpen reteniendo al cerrador All-Star Mason Miller, sino que capturó a los abridores Robbie Ray y Casey Mize para solidificar la rotación.
Con una unidad monolítica, los Padres demostraron que el talento estructurado con valentía desde las oficinas puede quebrar cualquier pronóstico adverso, dejando a los bicampeones defensores Dodgers con la guardia baja de cara a la batalla de octubre.