La Plaza de la Cultura con orden en su segundo día. Pabellones concurridos y visitas escolares, la celebración literaria dedicada a José Mármol y Panamá avanza con normalidad. Imagen de fuente externa
Santo Domingo.– La XXVIII Feria Internacional del Libro Santo Domingo (FILSD 2026) vive sus primeras jornadas en la Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte evidenciando una profunda metamorfosis en los hábitos de consumo cultural en la República Dominicana. Más allá de la habitual agenda protocolar y los actos oficiales, la gran fiesta de las letras —abierta desde el pasado 23 de septiembre hasta el 4 de octubre— está marcada por el auge indetenible del emprendimiento literario digital y una masa de lectores jóvenes que ha tomado el control de las compras.
El evento, que en esta vigésima octava edición rinde homenaje al ensayista José Mármol y cuenta con Panamá como país invitado de honor exhibiendo uno de los pabellones más vistosos, ha dejado de depender exclusivamente de las grandes casas editoriales tradicionales. Son las tiendas nacidas en redes sociales y los proyectos familiares especializados los que están dinamizando las ventas desde las primeras horas de la mañana, inyectando un dinamismo comercial inédito en el Paseo de la Lectura.
De Instagram a las carpas; el nuevo ecosistema comercial
El rostro de esta transformación lo encarnan proyectos como Four Bees, un emprendimiento familiar gestionado por Ruth Nina junto a sus hijas Rebeca y Janel Betancourt. “Básicamente vendemos por Instagram, es un emprendimiento de mis cuatro hijos… Traemos joyas y libros exclusivos que no vas a encontrar en ninguna otra parte con la particularidad de que traemos un solo ejemplar por título”, detalló Nina, cuyos principales clientes son colegios bilingües que adquieren volúmenes infantiles en inglés en formatos económicos que oscilan entre los 100 y 700 pesos.

Varias personas observan uno de los murales informativos de la ubicación de cada cosa en la XXVIII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2026 (FILSD 2026) están vigiladas. Jorge González. Imagen de fuente externa
La misma tendencia se repite en el stand de Books World, un espacio capturado por las cámaras del fotorreportero Jorge González y enfocado de lleno en la literatura juvenil y de fantasía. Pamela Martínez, representante de la librería, explicó que la clave del éxito ha sido importar catálogos directamente desde España, Colombia y México para satisfacer la demanda de obras específicas que no se consiguen con facilidad en el mercado local. “Esperamos que los jóvenes vengan a nuestro stand y encuentren un hogar en sus libros”, afirmó Martínez, reflejando la visión de un sector que entiende la lectura como un refugio de identidad.
Inclusión generacional y nichos de entretenimiento
La FILSD 2026 se desarrolla bajo un orden impecable y una estricta puntualidad que convoca a públicos de todas las edades. Las mañanas asisten a un interesante contraste generacional: mientras delegaciones escolares abarrotan el Pabellón Infantil con su cartelera diaria de cuentacuentos y el colorida área del Cómic acoge a adolescentes en talleres de técnicas de acuarela, grupos del Consejo Nacional de la Persona Envejeciente (CONAPE) recorren los pasillos en busca de textos clásicos e historia en los tradicionales puestos de venta de libros usados.
Con mapas e informativos visuales desplegados en puntos estratégicos de la plaza, la feria demuestra que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos. Al unificar la experiencia física con las comunidades virtuales de lectores, la FILSD 2026 confirma que el relevo generacional en la República Dominicana no solo está garantizado, sino que consume literatura de forma masiva, crítica y globalizada.