PARÍS — La corona de la arcilla parisina tiene una nueva y jovencísima monarca. La adolescente rusa Mirra Andreeva revalidó su condición de prodigio mundial del tenis y conquistó este sábado su primer título de Grand Slam al coronarse campeona de Roland Garros, tras derrotar de forma contundente con parciales de 6-3 y 6-2 a la polaca Maja Chwalinska, frenando en seco la histórica racha de su rival en el torneo [3, 4].
Andreeva, actual octava del escalafón mundial, se convirtió a sus 19 años en la tenista más joven en alzar el trofeo individual femenino en la capital francesa desde que la mítica Monica Seles lo lograra en la edición de 1992 con 18 años de edad. Tras concretar el punto de campeonato con un magistral revés cruzado, la nueva monarca lanzó su raqueta al aire y cayó de rodillas sobre el polvo de ladrillo de la pista Philippe-Chatrier en medio de un emotivo llanto.
Un inusual y profundo discurso de agradecimiento propio
Durante la emotiva ceremonia de premiación, donde recibió la Copa Suzanne Lenglen de manos de la histórica Mary Pierce —quien en el año 2000 derrotó en esa misma cancha a la actual entrenadora de Andreeva, Conchita Martínez—, la campeona sorprendió a los presentes con un discurso sumamente honesto y reflexivo.
“Gracias a mí misma por creer en mí, siempre dar mi 100%, incluso cuando es difícil, intentar cada día ser mejor como persona y como jugadora, creer que puedo hacer esto y luchar contra tantos demonios dentro de mí”, manifestó Andreeva, visiblemente conmovida. “Sólo yo sé lo duro que fue para mí y lo nerviosa que estuve durante estas dos semanas”, añadió la jugadora, quien nació en Siberia, se formó en Sochi y posteriormente se trasladó a Francia para perfeccionar su tenis, ganándose el aplauso del público al pronunciar varias palabras en perfecto francés.
Por su parte, Chwalinska (número 114 del mundo), quien buscaba la proeza inédita de ser la primera tenista de la fase de clasificación (qualy) en ganar el Abierto de Francia, reaccionó con humor durante el protocolo: “Eres tan joven y talentosa. Es tan molesto”, le dijo entre risas a la campeona, arropada por una enorme y ruidosa fanaticada polaca que ondeó banderas rojas y blancas en las tribunas de París.
Consagración de un prodigio bajo el peso de la geopolítica
Las expectativas sobre la carrera de Mirra Andreeva eran gigantescas desde que irrumpió en el circuito de la WTA a los 15 años durante el Abierto de Madrid de 2023. Sin embargo, su consagración llega en un contexto sumamente complejo, teniendo que competir bajo el estatus de atleta neutral y sin la bandera de su país debido a las sanciones internacionales derivadas de la guerra en Ucrania. La tensión política se hizo evidente en la ronda de semifinales, donde su rival ucraniana Marta Kostyuk se negó terminantemente a estrecharle la mano al finalizar el partido.
En el plano estrictamente técnico de la final, el fuerte viento de París se convirtió en un enemigo implacable para ambas jugadoras. Chwalinska arrancó con mayor solidez y llegó a adelantarse 3-2 en el primer parcial utilizando su característico repertorio de efectos y sutiles dejadas. Sin embargo, la potencia física y la frialdad mental de Andreeva terminaron imponiéndose: la rusa hilvanó una impresionante racha de nueve juegos consecutivos para quebrar la resistencia de su oponente. Las estadísticas finales reflejaron el amplio dominio de la campeona, quien firmó 25 tiros ganadores frente a solo 10 de la polaca, sellando una victoria que la mete de lleno en los libros de oro del tenis mundial.
