POR Eric Nuñez
AGENCIA AP-.Este Mundial 2026 ampliado a 48 equipos prometía democratizar el fútbol, pero la realidad en la cancha está dictando una sentencia muy diferente: esta es la Copa del Mundo de las megasestrellas. Cuando las pizarras tácticas se queman y el fantasma de la eliminación asoma la cabeza, el destino de las potencias se está decidiendo por el peso específico de sus genios. No hay espacio para la clase media; es la dictadura de los cracks.
El ejemplo más brutal de esta realidad se vivió en Atlanta. La campeona defensora, Argentina, agonizaba en el suelo, perdiendo 2-0 ante una respondona selección de Egipto. El tiempo reglamentario se extinguía y el fracaso albiceleste parecía consumado. Fue ahí cuando apareció el eterno capitán de 39 años. Lionel Messi se cargó el país a la espalda en un trance místico de 15 minutos: metió la asistencia para el descuento de Cristian Romero, pescó un balón en el área para clavar el empate de zurda y, con el último aliento en el tiempo añadido, levantó el brazo para teledirigir la jugada que terminó en el gol de la victoria de Enzo Fernández.
El técnico Lionel Scaloni lo resumió con la piel de gallina en la rueda de prensa: tras fallar un penal en la primera mitad, cualquiera se cae mentalmente. Messi no. Pidió cada pelota, intentó lo imposible y mantuvo encendida la llama del campeón. Eso no es solo fútbol; es un manual de resiliencia para los jóvenes que miran desde el banquillo.
La caza salvaje de Just Fontaine y la Bota de Oro
El protagonismo de las individualidades ha desatado una guerra encarnizada por la Bota de Oro que amenaza un récord histórico que parecía blindado: los 13 goles del francés Just Fontaine en Suecia 1958. Hoy, cuatro voraces depredadores del área tienen la marca entre ceja y ceja.
Messi lidera la tabla de artilleros con 8 dianas, pero siente la respiración en la nuca de Kylian Mbappé y la bestia noruega Erling Haaland, ambos con 7 tantos. Un escalón más abajo aparece el británico Harry Kane con 6. Con la ronda de cuartos de final por delante, el toma y daca va a ser un espectáculo sangriento. Francia se perfila en las apuestas como la gran favorita (2-1), seguida muy de cerca por España, Argentina (7-2) e Inglaterra (9-2).
Cuatro batallas de infarto en la mesa de cuartos
El mapa de los ocho sobrevivientes nos deja cuatro cruces salvajes repartidos por el territorio estadounidense:
Francia vs. Marruecos: Los galos llegan como una auténtica apisonadora. Mbappé viene de destrabar un partido durísimo ante Paraguay con su gol número 19 en mundiales. Al frente estará el milagro marroquí, que ya despachó a Holanda por penales y revive la histórica semifinal de Qatar 2022 buscando venganza africana.
España vs. Bélgica: La “Roja” le tomó el gusto al sufrimiento tras eliminar a la Portugal de Cristiano Ronaldo con un gol agónico de Mikel Merino. Chocarán contra unos Diablos Rojos que vienen con el pecho inflado tras masacrar al anfitrión Estados Unidos en medio de polémicas extrafutbolísticas.
Noruega vs. Inglaterra: La gran revelación escandinava ha conquistado a la fanaticada con el ritual del “remo vikingo”. Haaland metió un doblete para humillar a la pentacampeona Brasil (2-1) y meter a su país en una instancia histórica. Los ingleses, por su parte, vienen de sobrevivir al infierno y la altura del Estadio Azteca eliminando a México en un electrizante 3-2.
Argentina vs. Suiza: El destino vuelve a cruzar a los suizos en el camino de Messi, reeditando aquel tenso partido de Brasil 2014 que destrabó Di María en el minuto 118. Suiza llega fiel a su libreta: un cerrojo defensivo impenetrable que dejó en el camino a Colombia. Argentina necesitará otra noche de magia de su Dios de 39 años si quiere meterse en las semifinales de Arlington o Atlanta. La mesa está servida y los monstruos tienen hambre.