SANTO DOMINGO, RD.– Cada vez que visitamos el supermercado o una tienda de productos frescos, es inevitable notar las pequeñas pegatinas o stickers adheridos a las manzanas, plátanos, aguacates y otras variedades de la sección de vegetales. Para la mayoría de la población dominicana, estas etiquetas pasan desapercibidas o son vistas simplemente como un elemento para el control de precios en la caja registradora. Sin embargo, estos números encierran un código internacional de vital importancia para la salud y la economía del hogar: los códigos PLU (Price Look-Up).
Los códigos PLU son gestionados a nivel global por la Federación Internacional para los Estándares de Productos (IFPS, por sus siglas en inglés). Su función principal va mucho más allá de agilizar el cobro; estos números de cuatro o cinco dígitos le indican al consumidor el método exacto con el que fue cultivado ese alimento, permitiéndole identificar si está llevando a casa un producto convencional, orgánico o genéticamente modificado.
¿Cómo leer e interpretar los códigos PLU?
Aprender a descifrar esta numeración es sumamente sencillo si se conocen las tres reglas fundamentales que rigen el etiquetado internacional:
Cuatro dígitos (Inician con 3 o 4): Cultivo convencional. Si encuentras un sticker con solo cuatro números (por ejemplo, el código 4011 para los plátanos maduros), significa que el producto ha sido cultivado de la manera tradicional. Esto implica el uso de fertilizantes químicos y pesticidas regulados para controlar las plagas durante su producción en el campo.
Cinco dígitos (Inician con el número 9): Cultivo orgánico. Cuando el código tiene cinco cifras y la primera de ellas es un 9 (como el 94011), estás ante un producto 100% orgánico. Esto garantiza que la fruta o verdura fue cultivada sin el uso de químicos sintéticos, pesticidas artificiales ni fertilizantes de origen industrial, respetando los ciclos naturales de la tierra.
Cinco dígitos (Inician con el número 8): Modificado genéticamente (Transgénico). Si la etiqueta muestra cinco números y comienza específicamente con el dígito 8, el alimento proviene de un cultivo transgénico o modificado en laboratorios de biotecnología. Aunque su uso comercial ha disminuido notablemente en los etiquetados visibles al público debido a las normativas de mercadeo, la regla internacional permanece vigente.
Educación para una compra consciente
En una época donde la nutrición y el cuidado de la salud ocupan un lugar prioritario en las familias, aprender a identificar el origen de lo que consumimos se vuelve una herramienta de empoderamiento ciudadano. Optar por un tipo de cultivo u otro depende del presupuesto y los objetivos de bienestar de cada hogar, pero la transparencia en la información debe ser el primer paso. La próxima vez que selecciones los vegetales para tu mesa, detente un segundo a mirar el sticker; tu salud y tu bolsillo te lo agradecerán.