Lo que debió ser una solución provisional se ha transformado en una trampa mortal y un foco de contaminación insostenible. En el sector Las 800, ubicado en Los Ríos, Distrito Nacional, decenas de niños, adultos mayores y trabajadores se ven obligados a jugar una diaria ruleta rusa con su integridad física. Ante la falta de un puente peatonal formal, la comunidad arriesga su vida cruzando un desvencijado e improvisado viaducto construido rústicamente sobre una de las tuberías principales de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD). Abajo, un fétido escenario de aguas cloacales y montañas de desperdicios plásticos amenaza de manera constante con desatar una desgracia humanitaria y sanitaria.
La realidad golpea con fuerza cada mañana. Estudiantes con uniformes escolares e indefensos infantes de la mano de sus madres deben mantener el equilibrio sobre la estructura maltrecha para poder salir del sector hacia sus centros educativos, incluyendo la cercana escuela Costa Rica, la cual también presenta serios deterioros estructurales en sus paredes periféricas. El entorno que rodea este paso improvisado es alarmante: el estancamiento de aguas residuales y la acumulación descontrolada de basura han convertido la cañada en un vertedero a cielo abierto. Esta preocupante situación no solo eleva las alarmas por el riesgo de una caída fatal, sino también por el inminente brote de enfermedades epidemiológicas como el dengue, la leptospirosis y afecciones de la piel, producto de la proliferación de mosquitos y ratas.
Los moradores del sector manifestaron al equipo de NoticiasEnlineaRD que se encuentran “cansados y desamparados” tras años de promesas incumplidas. La preocupación colectiva se intensifica al recordar el trágico historial de inundaciones que ha golpeado a este sector, donde las crecidas repentinas de la cañada ya han destruido viviendas, arrastrado vehículos y cobrado vidas humanas en el pasado. A pesar de las cuantiosas inversiones millonarias anunciadas anteriormente por el gobierno para el saneamiento pluvial del área, la rotura previa de barreras de contención y la falta de un mantenimiento profundo mantienen a los lugareños en un estado de vulnerabilidad extrema cada vez que se registran precipitaciones sobre el Gran Santo Domingo.
Ante el inminente peligro de que el precario viaducto termine de ceder, los líderes comunitarios y las familias de Las 800 hacen un llamado de extrema urgencia a las autoridades municipales, al Ministerio de Obras Públicas y, de manera directa, a la dirección de la CAASD. Exigen de forma inmediata la construcción de un puente peatonal digno y seguro, así como un operativo integral de dragado y saneamiento ambiental de la cañada. La advertencia de la barriada es clara: no quieren que las autoridades asistan a lamentarse cuando ya sea demasiado tarde y la negligencia estatal se haya cobrado otra vida inocente.