Foto Crédito: Edwin Martínez | Impremedia
NUEVA YORK.— Un cuarto de siglo después de los ataques terroristas que estremecieron a Estados Unidos, Nueva York vuelve este viernes a detenerse para recordar a las casi 3,000 personas que perdieron la vida el 11 de septiembre de 2001, en una jornada marcada por el silencio, la memoria y las historias de quienes sobrevivieron.
El 25 aniversario del 11-S no solo representa una fecha conmemorativa. También es un momento para mirar hacia atrás y dimensionar cómo aquellos ataques transformaron profundamente a Nueva York, a Estados Unidos y buena parte del mundo. La tragedia ocurrida en cuestión de horas provocó guerras, cambios en las políticas de seguridad, nuevas formas de vigilancia y una discusión que todavía permanece abierta sobre los límites entre seguridad y libertad.
En la zona donde se levantaban las Torres Gemelas, familiares de las víctimas participan nuevamente en la ceremonia anual del National September 11 Memorial, donde serán leídos los nombres de quienes murieron en los ataques. Los momentos de silencio marcarán algunas de las horas más dolorosas de aquella mañana: los impactos contra las torres, su posterior colapso y los ataques contra el Pentágono y el vuelo 93.
Este año también se recuerda a quienes murieron después
Una de las novedades de la ceremonia de este 25 aniversario será un momento de silencio dedicado a las personas que estuvieron expuestas al polvo y los contaminantes liberados tras el derrumbe de las Torres Gemelas y que posteriormente murieron por enfermedades relacionadas con aquella exposición.
Es una incorporación que refleja una de las dimensiones menos visibles de la tragedia: el 11-S no terminó cuando las torres cayeron.
Bomberos, policías, trabajadores de rescate, voluntarios y residentes estuvieron expuestos durante días y meses a las condiciones generadas por el desastre. Con el paso de los años, numerosos sobrevivientes desarrollaron enfermedades que han mantenido abierta la discusión sobre las consecuencias sanitarias de aquel día.
De las Torres Gemelas a una guerra que duró décadas
La mañana del 11 de septiembre de 2001, integrantes de Al Qaeda secuestraron cuatro aviones comerciales.
Dos fueron estrellados contra las Torres Gemelas del World Trade Center en Manhattan. Otro impactó el Pentágono, cerca de Washington, mientras que el vuelo 93 de United Airlines terminó estrellándose en Pensilvania después de que pasajeros y miembros de la tripulación intentaran recuperar el control de la aeronave.
La respuesta estadounidense cambió el curso de la política internacional.
La invasión de Afganistán abrió una guerra que se convertiría en el conflicto militar más prolongado de Estados Unidos, mientras que posteriormente la invasión de Irak amplió la llamada guerra global contra el terrorismo.
En los años siguientes también surgieron controversias por las detenciones, interrogatorios y operaciones secretas de la CIA contra sospechosos de terrorismo.
Incluso 25 años después, algunos capítulos judiciales relacionados con los ataques permanecen sin un cierre definitivo.
Un país diferente después del 11-S
Dentro de Estados Unidos, el impacto también fue profundo.
El sistema de transporte aéreo fue transformado, aumentaron los controles de seguridad y se ampliaron las capacidades gubernamentales de vigilancia e inteligencia. También surgieron nuevas estructuras institucionales, entre ellas el Departamento de Seguridad Nacional, además de numerosas medidas antiterroristas a nivel federal, estatal y local.
La frase “si ves algo, di algo” pasó a formar parte del lenguaje cotidiano estadounidense y simbolizó una nueva cultura de vigilancia ciudadana.
Pero el legado también tuvo un lado oscuro.
El clima de miedo generado después de los ataques provocó un aumento de la desconfianza y de los prejuicios contra musulmanes y personas percibidas como pertenecientes a comunidades árabes o del Medio Oriente.
Nueva York vuelve a mirarse a sí misma
La conmemoración de este viernes también ocurre en una ciudad que ha cambiado considerablemente desde aquel día.
Entre quienes participan de la vida pública de Nueva York se encuentra ahora Zohran Mamdani, primer alcalde musulmán de la ciudad, cuya decisión de acudir a la ceremonia en la zona cero ha provocado críticas de algunos sectores y familiares de víctimas.
Mamdani ha defendido su presencia y ha señalado que el aniversario debe concentrarse en las familias que perdieron seres queridos, los rescatistas y los neoyorquinos que se ayudaron unos a otros después de los ataques.
El alcalde tenía edad escolar y se encontraba en Nueva York cuando ocurrió el atentado.
Recordar también significa ayudar
El 11 de septiembre no es un feriado federal, pero el Congreso estadounidense lo reconoce como Día del Patriotismo y Día Nacional de Servicio y Recuerdo.
Por eso, las actividades de este aniversario no se limitarán a Nueva York, Washington y Pensilvania. En diferentes puntos del país se realizarán vigilias, actos comunitarios, homenajes, actividades de voluntariado y ceremonias para mantener viva la memoria de las víctimas.
En Times Square, decenas de vallas publicitarias apagarán temporalmente sus anuncios a las 9:11 de la mañana y mostrarán únicamente la hora.
Es un gesto sencillo frente a una fecha que cambió para siempre la historia estadounidense.
Veinticinco años después, Nueva York recuerda. Pero también enfrenta una pregunta que permanece vigente: cuánto cambió el mundo aquel 11 de septiembre y cuánto de sus consecuencias todavía forma parte de la vida cotidiana.