La ola de delincuencia e inseguridad ciudadana en la República Dominicana ha alcanzado niveles críticos, dejando una estela de luto y desosiego que ya no distingue entre sectores vulnerables y exclusivas zonas residenciales. Los informes estadísticos de análisis criminalístico de la Policía Nacional y la Procuraduría General de la República (PGR) revelan una radiografía alarmante: en un periodo de apenas siete días, el país contabilizó la alarmante cifra de 1,556 robos y un total de 33 homicidios, desatando una ola de reclamos desde diversos sectores de la sociedad civil.
Ante este panorama, el director de la Policía Nacional, mayor general Ernesto Rafael Rodríguez García, lanzó una enérgica advertencia dirigida de manera directa a las estructuras delictivas del país. Durante un recorrido por la Dirección Regional Norte, cuyas declaraciones fueron difundidas en las plataformas oficiales de la institución, el alto mando policial aseguró que el cuerpo del orden no dará tregua y que la misión principal es separar a los “buenos de los malos”, persiguiendo a los antisociales sin importar dónde pretendan esconderse.
“En este país, a partir de ya, o se entregan cuando cometen los hechos o los dejan de cometer; de lo contrario, nosotros los vamos a buscar. No importa dónde se metan, nosotros, la autoridad policial, vamos a hacer sentir el brazo poderoso del Estado”, sentenció de forma categórica Rodríguez García. Asimismo, instruyó a los agentes bajo su mando a utilizar la metodología del buen uso de la fuerza para salvaguardar a los ciudadanos de bien que exigen vivir en tranquilidad.
El impacto de esta crisis de seguridad comunitaria se refleja en casos de gran conmoción pública. Uno de los hechos más recientes y dolorosos fue el asalto perpetrado en la residencia del reconocido artista Julián Oro Duro, donde un grupo de malhechores sustrajo pertenencias valiosas y terminó con la vida de su esposa, la señora Zenaida Socorro Castillo. De igual manera, el centro de la capital dominicana no se ha librado de la violencia; el embajador del servicio interno del Ministerio de Relaciones Exteriores, Holi Matos, sufrió un intento de atraco en el céntrico sector de Evaristo Morales, evidenciando que los delincuentes actúan a plena luz del día y sin temor a las consecuencias legales.
El desglose estadístico provisto por el cuerpo del orden detalla que, en la última semana evaluada, se ejecutaron 273 asaltos, 882 robos simples, 102 arrebatos en la vía pública y 78 roturas de viviendas. El informe también añade que 12 de las 33 muertes reportadas ocurrieron en las denominadas “acciones legales”, concepto utilizado por las autoridades estatales para describir los intercambios de disparos entre delincuentes y fuerzas policiales.
La preocupante situación ha provocado que la Iglesia católica rompa el silencio y exija medidas concretas más allá de la retórica. Fray Jorge Jiménez, párroco del templo Nuestra Señora de las Mercedes, externó el sentir de la población dominicana al declarar que este es un tema desgastado sobre el cual “solo se habla y no se resuelve”, exigiendo la implementación inmediata de políticas públicas efectivas y un patrullaje real que devuelva la paz a las calles de la República Dominicana.