La bailarina, coreógrafa y productora celebra 40 años de trayectoria con el estreno mundial de “La Ciguapa”, un ballet inspirado en una leyenda del folclore dominicano. Imagen de cortesía.
Santo Domingo.– Cuatro décadas dedicadas al arte han dejado en la trayectoria de Alina Abreu aplausos, satisfacciones y sueños cumplidos, pero también sacrificios que, según reconoce, alcanzan a quienes la acompañan fuera del escenario: su familia.
“El precio más alto de dedicar 40 años al arte es el sacrificio que uno hace, y todos esos sacrificios, desgraciadamente, caen sobre nuestras familias”, expresó la bailarina, coreógrafa y productora dominicana durante una entrevista con El Nacional.
Con la experiencia acumulada, Abreu asegura que ahora enfrenta de otra manera las situaciones que no salen como espera. Sin embargo, hay dos principios que se han mantenido firmes desde sus inicios: la pasión por hacer cada proyecto con amor y el compromiso con la excelencia.
“Lo que no ha cambiado es la pasión de hacer las cosas con excelencia y la pasión de hacer las cosas con amor. Eso sí no ha cambiado”, afirmó.
“La Ciguapa”, una celebración del folclore dominicano
Esa dedicación se manifiesta en “La Ciguapa, el ballet: una leyenda de amor”, obra original con la que Abreu celebra sus cuatro décadas en el arte. Inspirada en una de las leyendas más conocidas del folclore nacional, la producción combina danza, música y elementos teatrales para llevar al escenario una historia vinculada a la identidad dominicana.
El estreno mundial está pautado del 13 al 15 de noviembre en la Sala Carlos Piantini del Teatro Nacional Eduardo Brito. La obra tendrá como protagonistas a Laura Isabel Fernández y Alexander Duval.
Para Abreu, el montaje representa una nueva etapa en una trayectoria marcada por la creación y el impulso de proyectos artísticos. La artista sostiene que cada obra abre la puerta a nuevas ideas y desafíos, por lo que sus aspiraciones no se detienen con una presentación.
El reconocimiento y la deuda con los artistas
Al hablar sobre el respaldo que reciben quienes dedican su vida a las manifestaciones artísticas, Abreu considera que la República Dominicana mantiene una deuda moral y social con sus artistas.
“Totalmente, sí, la tiene”, respondió al ser consultada sobre esa deuda. Explicó que los artistas viven por y para su vocación, y que una de sus mayores recompensas es ver al público ocupar las salas y conectar con el trabajo que llevan al escenario.
“Nosotros los artistas lo único que queremos ver es el teatro lleno, queremos ver el escenario repleto de artistas espectaculares y con eso ya, ese es nuestro pago y nosotros pagamos con la reverencia”, manifestó.
A sus 40 años de carrera, Abreu dice que no se aferra a un último sueño antes de bajar el telón. Por el contrario, está convencida de que cada cierre da paso a una nueva idea.
“No, pero cuando cierre el telón, ya yo voy a tener el próximo sueño en mi cabeza, de eso te lo aseguro yo”, expresó.
Mientras concentra sus energías en “La Ciguapa”, la artista confía en que las funciones también le darán espacio para imaginar su próximo proyecto. Así celebra cuatro décadas de trayectoria: con la pasión intacta y la certeza de que, en el arte, cada telón que se cierra puede abrir el camino a un nuevo sueño.