Turquía.-El enigma arqueológico y religioso más fascinante de la humanidad ha vuelto al centro del debate científico internacional. Un equipo internacional de investigadores, en colaboración con universidades turcas y la organización Noah’s Ark Scans, ha presentado los primeros y asombrosos resultados de las perforaciones profundas realizadas en la emblemática formación geológica de Durupınar, ubicada en el este de Turquía, a escasos kilómetros del histórico monte Ararat.
La estructura, que posee una inconfundible silueta en forma de embarcación de aproximadamente 157 metros de largo —medida que coincide con precisión casi matemática con los 300 codos descritos en el libro del Génesis para el Arca de Noé—, ha sido objeto de intensas disputas desde su descubrimiento aéreo en 1959. Sin embargo, la tecnología del siglo XXI ha permitido ir más allá de la superficie terrestre por primera vez con permisos gubernamentales específicos para perforar el terreno.
Los hallazgos del subsuelo que desafían a la geología
Utilizando un sofisticado sistema de radar de penetración terrestre y tecnología de cartografía de alta precisión, los científicos realizaron hasta doce perforaciones de núcleo a profundidades de hasta 18 metros. De acuerdo con los informes preliminares, los análisis químicos de las muestras de suelo recolectadas arrojaron una sorpresa mayúscula: el área interior de la anomalía terrestre posee un 40% más de carbono y materia orgánica que los terrenos circundantes.
Aún más desconcertante para los expertos es que los escaneos tridimensionales revelaron estructuras subterráneas en ángulos rectos y vacíos internos que sugieren una división interna de hasta tres niveles, de forma idéntica a los tres pisos descritos en los textos sagrados bíblicos. Durante las excavaciones físicas, los operarios reportaron que la barrena chocó con una capa extremadamente dura en el subsuelo, abriendo la hipótesis de que podría tratarse de una densa estructura de madera petrificada. Además, la ausencia de una roca madre sólida en el interior de la loma ha puesto en duda las antiguas teorías de que se trata de una simple elevación rocosa natural.
Cautela en la comunidad científica
Pese al entusiasmo global que ha inundado las plataformas digitales, el equipo liderado por el arqueólogo Cenker Atila ha hecho un llamado formal a la prudencia. Aunque las anomalías son reales y altamente inusuales, los expertos independientes recuerdan que los procesos geológicos de sedimentación y erosión pueden imitar caprichosamente formas humanas o artificiales.
Todos los materiales extraídos de Durupınar han sido trasladados a laboratorios de alta complejidad en Ankara para ser sometidos a rigurosas pruebas de datación. Los resultados definitivos e independientes, que determinarán si los restos orgánicos corresponden a una obra civil del período Calcolítico (Edad del Cobre), se esperan para el transcurso de los próximos meses.