Una auditoría de la Contraloría documentó deficiencias en presupuesto, tesorería, compras, inventarios, activos y recursos humanos entre septiembre de 2021 y diciembre de 2023. La cifra reúne conceptos distintos y no equivale, por sí sola, a dinero perdido ni a un perjuicio probado.
Santo Domingo.– La auditoría interna realizada por la Contraloría General de la República al Ministerio de Cultura dejó al descubierto una cadena de controles incompletos durante la gestión de Milagros Germán. El examen abarcó el período de septiembre de 2021 a diciembre de 2023 y revisó presupuesto, compras, tesorería, cuentas por pagar, bienes muebles e inmuebles, inventarios y recursos humanos. La Contraloría notificó el proceso al ministerio mediante una comunicación emitida en febrero de 2023.
El informe cuantifica observaciones por RD$304,845,908 en seis renglones: RD$144,596,174 de subejecución presupuestaria; RD$56,275,256 en anticipos financieros para actividades culturales; RD$55,603,601 de diferencia entre los estados financieros y el Sistema de Administración de Bienes (SIAB); RD$47,767,020 en bienes cuya adquisición no aparecía registrada en ese sistema; RD$526,756 en compras señaladas por posible fraccionamiento, y RD$77,100 por una tableta que no fue localizada.
La suma debe leerse con cautela: combina conceptos diferentes —entre ellos presupuesto no ejecutado, anticipos, discrepancias entre registros y un equipo no localizado—, por lo que no representa automáticamente una pérdida de igual monto ni prueba de apropiación de fondos. Por separado, la auditoría consignó RD$14,118,595 en cuentas bancarias abiertas, RD$7,364,328 en inventario de materiales y suministros sin controles suficientes y RD$975,000 en fondos de caja chica. Esos saldos y existencias no se incorporan al total anterior para evitar duplicidades.
Un sistema de control que no verificaba el cumplimiento
La evaluación integral del control interno obtuvo 58.73 %, nivel que el informe calificó como mediano. Según ese resultado, quedaba pendiente alrededor del 41.27 % de los requerimientos evaluados. La diferencia entre los componentes fue marcada: el ambiente de control alcanzó 97.67 % y la información y comunicación, 100 %; las actividades de control llegaron solo a 28 %, mientras monitoreo y evaluación registraron 0 %.
La Contraloría advirtió que esas debilidades podían afectar la eficiencia de los procesos, la integridad de la información, el cumplimiento de los planes institucionales y la gestión de riesgos. Aunque el ministerio informó avances posteriores en los indicadores NOBACI, el órgano de control mantuvo el hallazgo hasta que se completaran los componentes pendientes.
El sistema contable también presentó limitaciones. Cultura utilizaba el Sistema de Control y Automatización de Transacciones, pero tenía módulos inhabilitados y un uso limitado del módulo de contabilidad. Esto reducía la generación de reportes financieros y obligaba a efectuar ajustes manuales.
El ministerio respondió que evaluaba propuestas para contratar un nuevo sistema y que proyectaba implementarlo luego de completar el proceso legal de compras. La Contraloría mantuvo la observación hasta que los módulos estuvieran funcionando.
Presupuesto disponible que quedó sin ejecutar
Durante el período auditado, el presupuesto vigente ascendió a RD$7,449,154,508, mientras que el monto devengado fue de RD$7,304,558,334. La diferencia de RD$144,596,174 fue presentada como subejecución presupuestaria. El informe aclara que se trata de disponibilidad presupuestaria no ejecutada; no significa necesariamente que ese monto fuera devuelto en efectivo.
Las brechas más altas se registraron en contratación de servicios, con RD$74,200,041; transferencias corrientes, con RD$27,228,104; bienes muebles, inmuebles e intangibles, con RD$19,023,468; materiales y suministros, con RD$14,565,082, y obras, con RD$6,135,697.
La subejecución plantea preguntas sobre planificación y seguimiento, especialmente en una institución con responsabilidades en programas culturales, patrimonio y servicios en distintas localidades. Pero, por sí sola, no demuestra que los recursos fueran desviados.
Anticipos, cuentas abiertas y conciliaciones pendientes
En tesorería, la Contraloría identificó RD$56,275,256 en anticipos financieros para actividades como el Desfile Nacional de Carnaval, la Feria Internacional del Libro y el Festival del Libro y la Cultura de Puerto Plata.
También registró RD$975,000 en fondos de caja chica distribuidos entre la sede central y dependencias. Uno de los hallazgos sobre los límites de caja chica fue retirado posteriormente, según el informe.
Al cierre de diciembre de 2023, el ministerio mantenía 13 cuentas abiertas en el Banco de Reservas, con balances de RD$14,118,595 y US$124,636. La auditoría reportó, además, seis cuentas inactivas pendientes de cierre. La institución indicó que había identificado y cerrado siete; sin embargo, la Contraloría dijo haber recibido evidencia de cierre de una cuenta específica y mantuvo la observación sobre las seis restantes.
La Dirección Regional Norte tampoco había conciliado una de sus cuentas. El ministerio reconoció que no encontró libros de banco ni registros físicos o digitales que permitieran establecer un punto de partida. Sin conciliaciones, se dificulta comprobar que los saldos contables coincidan con los movimientos bancarios y detectar errores, omisiones o transacciones no registradas.
En cuanto a las cuentas colectoras, Cultura informó que desde enero de 2025 comenzó a realizar conciliaciones mensuales y a presentarlas ante la Unidad de Auditoría de la Contraloría. Ese punto fue considerado subsanado posteriormente, aunque la falta de conciliaciones durante el período revisado quedó documentada.
Inventarios manuales y sin procedimientos formalizados
Al cierre de 2023, los materiales y suministros inventariados ascendían a RD$7,364,328. Durante el período auditado, el ministerio no tenía manuales formalizados con las políticas y procedimientos para controlar esos bienes. La Dirección de Planificación y Desarrollo admitió que esos documentos no existían hasta diciembre de 2023; luego comenzó a elaborarlos y la Contraloría consideró subsanado ese aspecto posteriormente.
El inventario se manejaba de forma manual. La institución explicó que utilizaba una plantilla de Excel alojada en OneDrive y que el sistema contable proyectado incluiría un módulo de inventarios. La Contraloría mantuvo la observación hasta que esa herramienta se implementara.
Tampoco había un proceso formal para realizar tomas físicas semestrales. El ministerio dijo que comenzó a trabajar en una toma para el cierre presupuestario de 2023 y que luego la haría mensualmente. La auditoría mantuvo el hallazgo porque no encontró evidencia suficiente de esos controles.
Activos con diferencias entre registros
Los estados financieros reportaban activos fijos por RD$123,567,292 al cierre de diciembre de 2023, pero el ministerio no disponía de un auxiliar de activos fijos valuados que permitiera mantener un control adecuado.
La auditoría detectó una diferencia de RD$55,603,601 entre el valor neto de los activos en los estados financieros y el registrado en el SIAB. Además, comparó RD$89,419,705 de ejecución presupuestaria en bienes muebles e inmuebles con RD$41,652,684 en adiciones registradas en el SIAB. El informe señaló una diferencia de RD$47,767,020 como no evidenciada en ese sistema.
La respuesta del ministerio fue que algunos activos comprados mediante cheques, transferencias y libramientos no se habían registrado en el SIAB. En una muestra física de 121 bienes, los auditores encontraron que 36 —el 30 %— tenían códigos del sistema que no coincidían con sus etiquetas. Otros 37 —el 31 %— no fueron identificados por el Departamento de Activos Fijos; entre ellos había computadoras portátiles, tabletas, escáneres y estaciones de trabajo.
Una tableta Samsung Galaxy valorada en RD$77,100, asignada al Viceministerio de Creatividad y Formación Artística, no fue localizada durante la inspección. El informe recoge que el responsable dijo que la había guardado en una credenza y que luego no pudo encontrarla. Además, 33 activos —el 27 % de la muestra— estaban en una ubicación distinta a la que figuraba en el SIAB. El ministerio dijo que conciliaba etiquetas y preparaba controles para los traslados; la Contraloría mantuvo varios hallazgos hasta su validación posterior.
Sobre la tableta, el exviceministro Giovanny Cruz afirmó que no la solicitó ni la utilizó y que la pérdida fue investigada y reportada. También dijo que dejó las conclusiones sobre lo ocurrido en manos de los investigadores.
El parque vehicular mostró otra diferencia entre registros: el auxiliar del ministerio consignaba 29 vehículos, el SIAB registraba 19 y la Dirección General de Impuestos Internos, 41. La disparidad dejó pendiente aclarar cuáles vehículos estaban en uso, cuáles debían descargarse y cuáles permanecían bajo responsabilidad institucional.
Compras: dos casos señalados por posible fraccionamiento
La auditoría revisó 978 procesos de compras, por un monto aproximado de RD$5,263,506,886. El 91 % del monto adjudicado correspondió a comparaciones de precios; el resto se distribuyó entre compras menores, compras por debajo del umbral, licitaciones y procesos de excepción.
Para 2022, la Contraloría señaló indicios de posible fraccionamiento en dos casos. El primero correspondió a dos compras de aires acondicionados adjudicadas a Refripartes, S. A., en el mismo mes, por un total de RD$217,465. El segundo involucró dos adquisiciones de equipos informáticos y tabletas adjudicadas a Puntomac, SRL, con menos de un mes de diferencia, por RD$309,291.
Según la auditoría, ambos casos debieron agruparse bajo modalidades de mayor cuantía. El señalamiento se refiere a la forma de tramitar los procesos y al posible fraccionamiento; no equivale por sí mismo a una condena ni a una declaración judicial de responsabilidad.
Nóminas, asistencia y expedientes incompletos
En diciembre de 2023, Cultura tenía 1,287 empleados y un gasto salarial bruto acumulado de RD$189,965,156. Durante el período evaluado no contaba con un sistema automatizado de asistencia. Recursos Humanos explicó que no había una herramienta habilitada para monitorear entradas y salidas en 2021, 2022 y 2023, y atribuyó la situación a daños en el equipo existente tras la pandemia.
La Contraloría consideró subsanado posteriormente ese punto por la implementación de un nuevo sistema, pero dejó constancia del vacío de control durante los años auditados.
También observó que no se habían publicado en el portal de transparencia nóminas eventuales, temporales y de suplencia por RD$58,303,700. El ministerio aseguró que regularizó parte de las publicaciones, pero la Contraloría mantuvo el hallazgo por nóminas eventuales de 2022 y 2023 y una nómina temporal de enero de 2023.
En una muestra de 75 expedientes de personal faltaban documentos como fotografías, certificados de estudios, constancias de capacitación y certificaciones de no antecedentes penales. Cultura alegó que había completado el 70 % de los expedientes pendientes; la Contraloría mantuvo la observación porque no recibió evidencia suficiente.
Ingresos adicionales y plan de corrección
Entre septiembre de 2021 y diciembre de 2023, el Ministerio de Cultura percibió RD$177,829,391 en ingresos extrapresupuestarios. Los recursos provinieron de conceptos como venta de libros, alquiler de espacios en la Feria del Libro, trabajos de arqueología vinculados a Barrick Gold, aportes para logística cultural y devoluciones de viáticos. La auditoría no presentó esos ingresos como una inobservancia, pero su administración también requería controles y registros verificables.
En su respuesta definitiva, la Contraloría requirió al ministerio un plan de acción, en un plazo no mayor de 15 días laborables, para los hallazgos que seguían pendientes. El plan debía incluir actividades, fechas clave, responsables, medidas de mitigación e indicadores para comprobar la remediación.
El informe recoge avances posteriores en algunos aspectos —como conciliaciones, manuales y el sistema de asistencia—, pero también mantiene observaciones cuando los correctivos no estaban concluidos o no se habían respaldado con documentos suficientes.
El cuadro que deja la auditoría es el de una institución que, durante el período revisado, tuvo dificultades para demostrar con registros consistentes cómo controlaba sus fondos, inventarios, activos, compras y personal. La rendición de cuentas dependerá ahora de que los correctivos anunciados se completen y puedan verificarse.
