Fuente externa
ROMA, ITALIA.– El presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, proclamó ante la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) que el nuevo norte de su gestión es combatir de manera integral la malnutrición, luego de consolidar la histórica salida del país del denominado Mapa del Hambre. El mandatario advirtió que este avance no representa el fin del camino, sino el inicio de una etapa de mayor exigencia para el Estado dominicano.
Durante su discurso internacional, el jefe de Estado resaltó con firmeza que haber rescatado a miles de familias dominicanas de la inseguridad alimentaria es uno de los hitos más significativos y de mayor orgullo de todo su ejercicio gubernamental. “El desarrollo comienza cuando una sociedad consigue que sus ciudadanos dejen de preguntarse únicamente cómo sobrevivir y puedan empezar a preguntarse hasta dónde quieren llegar”, argumentó Abinader frente al organismo multilateral.
Una reducción histórica en la subalimentación
El gobernante presentó las métricas oficiales que avalan el progreso de la nación caribeña, detallando que la República Dominicana logró reducir drásticamente la prevalencia de la subalimentación, la cual pasó de un alarmante 21.3 % en el año 2006 a situarse en menos del 2.5 %. Abinader enfatizó que más allá de celebrar un porcentaje frío en una gráfica, el reconocimiento pertenece a los rostros humanos detrás del logro: los niños que hoy reciben mejor nutrición y las madres que sostienen sus hogares con dignidad.
Asimismo, extendió el mérito de este avance a los diversos sectores productivos nacionales, reconociendo el rol de los agricultores y trabajadores que componen el tejido agrícola dominicano. El mandatario valoró que el sector agropecuario local trabaja incansablemente para garantizar el abastecimiento de más del 85 % de la demanda nacional de alimentos, blindando al país frente a las crisis de suministros globales.
El hambre no se derrota desde un despacho
En sus palabras de cierre, el presidente dominicano agradeció formalmente el acompañamiento técnico e institucional de la FAO para transformar los planes de políticas públicas en resultados tangibles en las comunidades más vulnerables. Sentenció de manera enérgica que “ningún país derrota el hambre únicamente desde un despacho”, apuntando que la clave del éxito radica en inyectar recursos directos al campo, propiciar la creación de empleos dignos, elevar los salarios reales y asegurar la presencia de un Estado responsable que responda con inmediatez.