Santo Domingo — Lo que comenzó como un proceso rutinario de desempeño constitucional ha tomado los matices de un silencioso pero contundente mensaje hacia las altas esferas del poder político y judicial. La renuncia del magistrado Manuel Ramón Herrera Carbuccia, primer sustituto del presidente de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), eleva a cuatro la cifra de altísimos jueces que declinan someterse al escrutinio del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), encabezado por el presidente Luis Abinader.
La dimisión de Herrera Carbuccia, un jurista con 14 años de trayectoria en el Poder Judicial y referente en el derecho laboral del país, se suma a los desistimientos previos del propio presidente de la SCJ, Luis Henry Molina, y de las magistradas Nancy Salcedo y María Garabito Ramírez. Esta desbandada en cadena en la cúspide de las Altas Cortes reabre un profundo e incómodo debate sobre la confianza metodológica, las garantías del proceso y las dinámicas internas con las que el CNM pretende evaluar a los juzgadores.
Un mensaje implícito al Consejo Nacional de la Magistratura
Si bien las cartas dirigidas al jefe de Estado se redactan bajo el tamiz de la cortesía institucional y la conclusión de periodos reglamentarios, el impacto político y jurídico es innegable. Que la máxima jerarquía de la Suprema Corte —encabezada por su presidente y su primer sustituto— prefiera dar un paso al costado antes que someterse a la evaluación de desempeño proyecta serias dudas sobre las reglas del juego fijadas por el órgano evaluador.
Analistas del sector justicia coinciden en que estas dimisiones masivas no son aisladas. Muestran el desgaste de un modelo de evaluación que, a ojos de importantes figuras de la judicatura, podría estar respondiendo a criterios políticos o a esquemas de descalificación previa, mermando el principio de independencia judicial y el respeto a la carrera de años en los tribunales.
La vacancia en la cima y los retos de la renovación
Con el retiro de Herrera Carbuccia, Molina, Salcedo y Garabito, el CNM no solo enfrentará el reto de evaluar a los jueces que permanezcan en el proceso, sino que se ve obligado a recomponer de urgencia el liderazgo de la Suprema Corte de Justicia.
La salida en masa de estos cuatro jueces despoja al órgano judicial de una importante cuota de experiencia doctrinal y administrativa, al tiempo que presiona al presidente Abinader y a los demás integrantes del CNM a realizar un proceso de selección transparente, libre de ataduras partidarias y capaz de devolver la certidumbre a la comunidad jurídica nacional.
La renuncia de Herrera Carbuccia no es solo el fin de un ciclo personal de 14 años; es el síntoma de un malestar institucional que el Consejo Nacional de la Magistratura no podrá ignorar en sus próximas deliberaciones.