Por José Abreu, Director
Santo Domingo, RD.-La burocracia internacional y la propaganda oficialista han sellado un pacto que roza la burla a la inteligencia del pueblo dominicano. Con el pomposo marco del Informe sobre el Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo (SOFI 2026), el director de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Qu Dongyu, decretó alegremente que la República Dominicana ha reducido la subalimentación por debajo del 2.5% y, por ende, ha salido oficialmente del “mapa del hambre”. De inmediato, el Palacio Nacional montó su respectiva coreografía: el presidente Luis Abinader calificó el hecho como el “triunfo de un país” y su ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, sacó a relucir una batería de millones de quintales producidos, subsidios y comedores. El relato es perfecto, idílico y conmovedor; el único problema es que es una colosal mentira que se desmorona tan pronto se abandonan los despachos alfombrados y se pisa el fango de la realidad nacional.
¿De dónde carajos partieron esos datos estadísticos? Es evidente que los técnicos extranjeros que realizan estos levantamientos de escritorio no viven en la República Dominicana, no caminan sus calles y, por supuesto, desconocen de forma absoluta la geografía de la miseria. Desde la redacción de Noticias En Línea RD invitamos formalmente a los burócratas de esta anacrónica Organización de las Naciones Unidas (ONU) y a los funcionarios del gabinete social a que dejen de mirar pantallas y visiten la Cañada Las Palmitas en Los Girasoles, El Setenta en Cristo Rey, o El Aguacate en La Puya del Distrito Nacional. Los exhortamos a adentrarse en las realidades de Canca la Rana, del municipio de Moca, donde ni sus calles conocen el Aparto, oh en Palmarejo, Villa Linda, en Los Alcarrizos. En esas periferias olvidadas por el presupuesto público, entre un 6% y un 8% de las familias vulnerables no están celebrando ninguna meta internacional: su cruda y diaria realidad es que solo alcanzan a realizar una sola comida al día, y a veces ninguna.
El peligroso populismo de las estadísticas de escritorio
El triunfalismo gubernamental que pretende dar por cerrado el problema del hambre antes de concluir el período 2024-2028 constituye un ejercicio de populismo puro y duro. Mientras el ministro Paliza exhibe de manera virtual ante la comunidad internacional un incremento del 15.2% en el ingreso real promedio y aplaude el alcance de programas como Aliméntate o los Comedores Económicos, el dominicano de a pie sufre el embate de una inflación real que ha convertido los artículos de la canasta familiar en objetos de lujo. Los 347 millones de quintales de producción agropecuaria que celebra el Gobierno se diluyen en los mostradores de los colmados, donde el alto costo de la vida pulveriza diariamente el salario de la clase trabajadora y empuja a los sectores marginados a la indigencia nutricional.
Aislar al país del “mapa del hambre” sobre la base de metodologías frías es ignorar el clamor de las comunidades que llevan semanas manifestándose y haciendo sonar calderos vacíos en el Gran Santo Domingo. Los cacerolazos que retumban en los barrios y ensanches no son por exceso de alimentación, son la respuesta directa de una sociedad civil que padece el secuestro del circulante, la falta de empleos dignos y el colapso de los servicios básicos. Validar un indicador de subalimentación por debajo del 2.5% en un entorno donde miles de niños asisten a escuelas públicas con deficiencias nutricionales graves es un acto de cinismo político que solo busca maquillar la gestión del Poder Ejecutivo de cara a las líneas de financiamiento de los organismos internacionales.
El “Hambre Cero” no se decreta desde Roma ni se consolida con conferencias de prensa en el Palacio Nacional. Se demuestra cuando las cañadas de la capital dejen de ser focos de desnutrición y abandono. La soberanía alimentaria de la que presume la actual administración del PRM no existirá mientras una madre en Los Alcarrizos tenga que decidir cuál de sus hijos come hoy y cuál mañana. Desde este espacio de fiscalización y como la voz de los que no tienen voz, Noticias En Línea RD rechaza este festejo anticipado e insolente. El Gobierno tiene la obligación moral de bajar de la nube de la propaganda global, reconocer que el estómago de los infelices no se llena con quintales estadísticos y empezar a gobernar para la República Dominicana real, esa que sigue pasando hambre a la sombra de los discursos oficiales.