Obispos de todo el país, sacerdotes y feligreses abarrotaron la Catedral Inmaculada Concepción de La Vega para rendir homenaje a una trayectoria marcada por la humildad, la entrega y el servicio social.
La Vega. – La Iglesia católica dominicana se vistió de luto y solemnidad este domingo durante la continuidad de las honras fúnebres de monseñor Gabriel Antonio Camilo González, obispo emérito de la Diócesis de La Vega. El emblemático templo de la Catedral Inmaculada Concepción sirvió como epicentro para que la Conferencia del Episcopado Dominicano, delegaciones del clero de diversas provincias y una multitudinaria representación de fieles de toda la región del Cibao se congregaran a ofrecer el último adiós a uno de los pastores más queridos de la nación.
Desde tempranas horas del día, los restos del prelado fueron expuestos en el altar mayor, donde se oficiaron diversas misas de cuerpo presente encabezadas por obispos locales. Durante las homilías, religiosos y laicos coincidieron en resaltar que el legado eclesiástico de monseñor Camilo González trascendió los altares, caracterizándose por una vida de profunda sencillez, desprendimiento material, un firme compromiso con la educación y un incansable servicio en favor de las comunidades más desposeídas y vulnerables de la geografía nacional.
Un legado imborrable en el corazón del Cibao
Monseñor Camilo González, quien lideró la Diócesis de La Vega durante años de significativa transformación pastoral y comunitaria, fue recordado no solo por su liderazgo administrativo dentro de la estructura católica, sino por su cercanía humana. Los feligreses presentes destacaron cómo el obispo emérito caminaba los campos apartados, escuchaba las problemáticas sociales y se convertía en un mediador clave en tiempos de conflicto comunitario.
El ambiente dentro de la catedral estuvo marcado por cantos eclesiásticos, oraciones ininterrumpidas y largas filas de ciudadanos que acudieron a rendir guardia de honor ante el féretro. Las autoridades eclesiásticas confirmaron que los actos litúrgicos continuarán desarrollándose bajo un protocolo oficial de duelo diocesano, sirviendo como un espacio de oración y agradecimiento colectivo por una vida consagrada por entero al Evangelio y al bienestar del pueblo dominicano.
