Santo Domingo, D.N. – El Cuarto Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional mantiene en vilo al país de este viernes 29 de mayo de 2026 [3550064]. La jueza Altagracia Ramírez, quien convocó formalmente a las partes para las 3:00 de la tarde para dictar el fallo del juicio preliminar del Caso Calamar, acumula un retraso que ya supera las seis horas, desatando un escenario de intensa expectativa, rumores y tensión en los pasillos del Palacio de Justicia de Ciudad Nueva.
Ambiente de incertidumbre en el tribunal
El salón de audiencias del Primer Tribunal Colegiado se encuentra totalmente militarizado y abarrotado por decenas de periodistas, equipos de defensa, fiscales de la Procuraduría Especializada de Persecución de la Corrupción Administrativa (PEPCA) y los propios imputados, entre los que figuran los exministros Gonzalo Castillo, Donald Guerrero y José Ramón Peralta.
A medida que avanzan las horas de la noche, el hermetismo judicial alimenta las especulaciones de los abogados de la defensa. Estos califican la inusual tardanza como un reflejo de la complejidad de la pieza jurídica que debe decidir si envía o no a juicio de fondo a los encartados en el presunto entramado de corrupción que, según el Ministerio Público, desfalcó al Estado con más de RD$19,000 millones.
Un choque de coyunturas de última hora
Este retraso crítico coincide con dos eventos de alto impacto político ocurridos en la jornada de hoy que añaden presión extra al tribunal:
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La advertencia de EE.UU.: Las declaraciones de la embajadora estadounidense Leah F. Campos contra el lawfare (guerra jurídica) y los intentos locales de instrumentalizar los procesos judiciales.
El pasaporte de Gonzalo Castillo: La reciente devolución del visado al exministro de Obras Públicas por parte del Consulado norteamericano, un elemento que la opinión pública vincula directamente con el desenlace de esta noche.
Hasta el momento, el personal del tribunal no ha ofrecido una explicación oficial sobre las causas técnicas o jurídicas del retraso, obligando a las partes a permanecer bajo custodia y expectativa en la sala de audiencias.
