Madrid, España. – El presente de la música global se habla y se canta en español. El artista puertorriqueño Bad Bunny inauguró con un éxito rotundo este sábado su ambiciosa residencia de diez conciertos en el estadio Metropolitano de Madrid, convirtiéndose en el epicentro cultural iberoamericano de la temporada. En su primera función, el “Conejo Malo” congregó a 64,000 eufóricos seguidores, marcando el inicio de una hazaña logística y artística que movilizará a más de 640,000 personas a lo largo de sus próximas fechas en suelo español.
Un viaje a las raíces caribeñas y la sorpresa de Myke Towers
Con una puesta en escena impecable que arrancó pasadas las ocho de la tarde, Benito Antonio Martínez Ocasio emergió vistiendo un traje beige para desatar una descarga de energía basada en su repertorio más reciente y en los grandes hitos de su carrera. Acompañado por conjuntos de música tradicional puertorriqueña como Chuwi y Los Pleneros de la Cresta, el artista transformó el estadio en una gigantesca pista de baile tropical, fusionando el trap y reguetón con metales, timbales y maracas.
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El clímax de la noche se trasladó a la icónica “casita”—un escenario alternativo en el centro de la pista diseñado para la interacción directa—donde sonaron himnos generacionales como “Safaera”, “Callaíta” y “Tití me preguntó”. La gran sorpresa de la velada llegó cuando Bad Bunny invitó al escenario a su compatriota Myke Towers para interpretar en directo “Adivino”, desatando la euforia colectiva de un público transversal compuesto por jóvenes de diversas nacionalidades y celebridades de la industria del entretenimiento.
Un fenómeno de época y el grito de “Perreo”
“Mi primera noche en Madrid en mucho tiempo… ¡Si ustedes se van de aquí sin haber perrado no pueden decir que han venido a un concierto de Bad Bunny!”, proclamó el boricua ante una audiencia que coreó cada una de las más de treinta canciones del libreto. A pesar de los habituales desafíos acústicos del recinto deportivo, la potencia de la producción visual y el despliegue de decenas de bailarines consolidaron el arranque de esta residencia como uno de los hitos musicales más importantes del año en Europa.
