El director general de la Policía Nacional, mayor general Ernesto Rafael Rodríguez García. Imagen de fuente externa
Santo Domingo.– En una enérgica alocución dirigida a las fuerzas del orden, el director general de la Policía Nacional, mayor general Ernesto Rafael Rodríguez García, marcó una línea radical en la estrategia de seguridad ciudadana del país al lanzar una advertencia tajante a los infractores de la ley: los delincuentes en la República Dominicana solo tienen dos caminos: entregarse por la vía legal o ser capturados bajo el uso proporcional de la fuerza del Estado.
Rodríguez García catalogó de manera frontal como “elementos antisociales” a aquellos individuos que pretenden convivir de manera libre en las calles vulnerando la paz pública. Bajo esa premisa, el alto mando enfatizó que la institución no escatimará esfuerzos ni riesgos para neutralizarlos, instruyendo a las patrullas operativas a hacer sentir con rigor el peso y la autoridad del Estado dominicano sin importar el lugar donde los malhechores intenten refugiarse.
El uso proporcional de la fuerza y el control absoluto
Las declaraciones del mayor general Rodríguez García trazan un endurecimiento discursivo y doctrinario que coincide con la reciente ola de operativos e intercambios de disparos registrados en distintos puntos del territorio nacional. El oficial superior fue categórico al señalar que la misión institucional es mantener el control absoluto en materia de seguridad y separar de inmediato a los delincuentes de las comunidades trabajadoras.
«A partir de ahora, el delincuente se entrega al cometer los hechos o al dejar de cometerlos; de lo contrario, la autoridad policial procederá a buscarlo sin importar el lugar donde se encuentre… Aplicaremos la metodología del buen uso de la fuerza proporcional dirigida hacia el delincuente», advirtió con firmeza el jefe policial.
Para los analistas en materia de seguridad, este ultimátum busca inyectar un fervor mayúsculo y una postura proactiva en los agentes de la Dirección Central de Investigación (DICRIM) y las unidades preventivas en los cuadrantes asignados. No obstante, el discurso también pone sobre los hombros de la uniformada el enorme reto de garantizar que este despliegue de fuerza respete de manera estricta los derechos humanos y el debido proceso, demostrando la capacidad del Estado para imponer el orden público con efectividad técnica y sin caer en excesos institucionales.