235 East 42nd St fue por años la sede de Pfizer en Nueva York. Crédito: Google Maps
NUEVA YORK.– Una inspección técnica y la rápida reacción de un obrero sindicalizado evitaron lo que pudo ser una catástrofe mayor en Midtown Manhattan. El sindicato Steamfitters Local 638 denunció formalmente que recortes de costos y el uso de mano de obra no calificada provocaron fallas estructurales graves en la antigua torre de la farmacéutica Pfizer, edificación que actualmente atraviesa el proceso de conversión residencial más ambicioso en la historia de la Gran Manzana, según reportó El Diario.
El trabajador Sean Dow, bautizado en los medios neoyorquinos como “el héroe de la calle 42”, detectó vigas de soporte peligrosamente deformadas y grietas profundas en la losa de hormigón mientras instalaba rociadores contra incendios. Dow notificó de urgencia que el suelo del piso 22 presentaba una inclinación de varias pulgadas hacia abajo y, tras descender al nivel 21 para confirmar el pandeo de las columnas primarias, coordinó la evacuación inmediata del rascacielos junto a los contratistas generales.
Despliegue de emergencia y parálisis de la obra
La alerta temprana motivó la intervención del Departamento de Bomberos de Nueva York (FDNY) y el Departamento de Edificios (DOB), organismos que ordenaron el desalojo de la torre y de al menos nueve inmuebles colindantes en Midtown East, además del cierre total del perímetro vial y peatonal entre la Segunda y Tercera Avenida.
El emblemático rascacielos, ubicado en el 219-235 East 42nd St, cuenta con una superficie de 1.3 millones de pies cuadrados distribuidos en 37 pisos. De acuerdo con datos publicados por The New York Times, el megaproyecto contempla la creación de 1,602 apartamentos de alquiler, de los cuales el 25% (400 unidades) se destinará a viviendas asequibles para mitigar la crisis habitacional de la ciudad.
Cliff Johnsen, vicepresidente y representante del gremio Steamfitters Local 638, arremetió de forma vehemente contra la empresa promotora, acusándola de comprometer la seguridad pública al delegar la mayor parte de la obra civil a personal no sindicalizado y de menor costo. Johnsen llegó a sugerir la demolición total de la estructura dañada. No obstante, fuentes gremiales citadas por el Daily News aclararon que la postura oficial actual del sindicato exige que la ciudad demuestre y certifique de manera rigurosa que el edificio es seguro antes de permitir que sus afiliados retomen las labores operativas.
Estabilización temporal y respuesta de los promotores
Para la tarde del jueves, cuadrillas técnicas supervisadas por el DOB lograron colocar apuntalamientos ligeros temporales desde la novena planta hasta la azotea del edificio. Asimismo, se inició la instalación de columnas de acero de alta resistencia en varios niveles estratégicos para sustituir los soportes provisionales y estabilizar de forma definitiva los componentes estructurales comprometidos.
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Por su parte, Nathan Berman, fundador y director ejecutivo de MetroLoft —la firma promotora del proyecto—, restó importancia a las alarmas gremiales y calificó el suceso ante medios especializados como The Real Deal como un “contratiempo típico de la construcción”. Berman explicó que la falla se produjo al añadir peso sobre un área que requería refuerzo previo debido a la planeada incorporación de nuevos pisos superiores. El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, ratificó que las conversiones de oficinas a viviendas siguen siendo una solución clave para la crisis de asequibilidad, pero enfatizó que no se reanudarán las obras hasta que concluya una investigación exhaustiva que garantice la total rendición de cuentas de los desarrolladores.