Redacción Noticiasenlineard
SANTO DOMINGO, RD.- Este 3 de septiembre de 2026 se cumplen exactamente 96 años de una de las mayores catástrofes naturales en la historia de la República Dominicana: el paso del ciclón de San Zenón. En 1930, una capital dominicana mayoritariamente construida de madera y zinc fue sorprendida por la furia de un huracán de categoría 4, transformando la antigua urbe colonial en un escenario de total desolación, muertes y escombros en cuestión de horas.
La magnitud del desastre dificultó enormemente el registro preciso de las víctimas. Los historiadores estiman que entre 2,000 y 4,000 personas perdieron la vida, mientras que los heridos se contaron por miles y más del 70% de la población de Santo Domingo se quedó sin hogar. La furia de los vientos, que superaron los 240 kilómetros por hora, no solo derribó viviendas precarias, sino que destruyó infraestructuras emblemáticas y dejó los cuerpos de los fallecidos esparcidos entre las calles y el río Ozama, obligando a las autoridades a realizar cremaciones masivas en la Plaza Colombina (hoy Parque Eugenio María de Hostos) para evitar epidemias.
Este trágico evento puso a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades locales. Rafael Leónidas Trujillo Molina, quien tenía apenas 17 días de haber asumido la presidencia de la República, utilizó la emergencia nacional para concentrar los poderes del Estado. La devastación sirvió como el pretexto perfecto para declarar la ley marcial, militarizar la capital y centralizar la distribución de la ayuda internacional que llegaba desde naciones vecinas.
Aquel 3 de septiembre de 1930 quedó grabado en la memoria colectiva como el día en que Santo Domingo se apagó, pero también como el punto de inflexión que consolidó los cimientos de la dictadura trujillista. Trujillo aprovechó la posterior reconstrucción de la ciudad —sustituyendo la madera por el hormigón armado— para iniciar un agresivo culto a su personalidad, culminando seis años después con el cambio de nombre de la capital a “Ciudad Trujillo”.
Casi un siglo después de la tragedia, el ciclón de San Zenón permanece como un recordatorio histórico sobre la vulnerabilidad geográfica de la isla y la importancia de la prevención meteorológica. Hoy, a 96 años del desastre, las heridas urbanas sanaron, pero el eco de los vientos de San Zenón sigue resonando en los anales de la historia dominicana como la tormenta que cambió para siempre el destino político y social de la nación.